17/10/09

Six Feet Under: la muerte, la vida.





Una de las series más interesantes producida por HBO (Home Box Office) es sin ninguna duda, a mi punto de vista, Six Feet Under. No sé como expresar mi agradecimiento por esta obra cinematográfica que llega a conmoverme por su inteligencia, su sensibilidad y su profundidad.

Todos sabemos que se trata de una serie que tiene como tema principal la muerte y que gira alrededor de una familia que posee una funeraria. Sin embargo si habla de la muerte también habla de la vida. Y el propósito de esta serie es de hacernos tomar conciencia de lo importante que es la vida.

Humanos y profundos, de una profundidad tan humana, son los personajes, todos, que aparecen y que poco a poco vamos conociendo pero nunca totalmente ya que lo humano es un misterio. Como es un misterio la muerte. ¿Por qué tenemos que morir? piden los familiares de los fallecidos que vienen a parar en esta funeraria, desconocidos que participan, junto con los personajes principales, en esta danza macabra pero viva, como ha sido siempre una danza macabra. ¿Por qué tenemos que morir? Y si hay una respuesta sería: apreciar la vida. No hay vida sin muerte. Y no hay muerte sin la vida.

Six Feet Under habla de la vida, de vidas, de todo lo que esta palabra conlleva: habla de la familia, del amor, del odio, del miedo, de la alegría como de la tragedia, del dolor, de la pena, de la felicidad. Habla de la sexualidad, de hijos, de padres, de madres, de amantes. Habla de la vida con respeto y humildad. Y sobre todo dice: vivir el presente, este momento que de un instante a otro puede parar, este presente limitado y a la vez ligero y suave como el firmamento.

Me emociona esta serie que trata de un tema tabú, me emociona la poesía que encuentro en los diálogos, en la sombra de los personajes, en el humor y la desesperación de algunas situaciones… me emociona sentir emoción y poder reflexionar sobre la vida, tan bella y tan frágil y tan fuerte. De esta vida donde ruge la muerte y donde canta la vida.




28/9/09

El cine y lo nuclear

Las películas que hablan de un ataque nuclear son siempre muy tristes. Dejan un gusto amargo en la boca y un sentimiento de gran impotencia. Sin embargo es bueno mirarlas, porque aunque sean películas tristes, como espectador podemos y debemos entonces reflexionar y cuestionarnos sobre este tema tabú y del cual los políticos casi no hablan, almenos que les sirva para hacer política.

No hay muchas películas que traten con seriedad de este tema, ya lo he dicho, es un tema tabú, como el de la muerte. Hablar de una guerra nuclear es hablar de lo que podría ocurrir a la humanidad entera y del “no retorno”. Ya que una guerra nuclear sería el final de la humanidad, el final de la vida.

¿Qué ocurriría en caso de un ataque nuclear? ¿Como reaccionaría el ser humano si misiles nucleares cayesen sobre nuestra ciudad? ¿Qué es lo que pasaría? Estas preguntas y muchas más son las que plantea la película The Day After, un film hecho para la tele, por la ABC en 1983. Y si el arte es visionario podemos, como espectador, imaginar y prever lo que nos pasaría en una situación tan horrorosa como la que ocurre en este largo metraje.

Hay algo que siempre me sorprende, viendo este tipo de películas: aunque parezcan de ciencia ficción estas películas son ante y sobre todo de información y de reflexión, y también un poco filosóficas y a la vez científicas. Estos filmes hablan de los seres humanos sin romanticismo ni idealizaciones. Hablan de la vida antes de un ataque como algo precioso, maravilloso. Hablan de lo humano, de las relaciones entre padres e hijos, de las de trabajo entre compañeros, de las relaciones amorosas. Hablan de la naturaleza, del lujo en el que vivimos, de lo milagroso de vivir aquí, sobre la tierra, nuestra madre. Y plantean lo que perderemos, si ocurre un ataque nuclear.

Son películas serias, muy interesantes, valientes. No todos queremos plantearnos estas reflexiones, porque esto implicaría más conciencia, más reflexión ante los discursos de los políticos, cambios personales también. Por eso digo que hay que ver estas obras cinematográficas desde la perspectiva humanista, ya que son películas que plantean el comportamiento del ser humano en situaciones criticas y el porque de estas situaciones.




23/9/09

Can't take my eyes off you

Esta canción tan bonita me acabo de enterar fue Franky Valli quien la cantó el primero. Aquí va Franky.






Y yo me enamoré de esta canción cuando la vi en una película preciosa, The Deer Hunter. En realidad siempre que llega este momento en el film me emociono mucho porque todo está en esta escena, todo lo importante de la película, como si esta escena fuese un poco el corazón de esta historia tan trágica y bella. En la escena vemos a los personajes principales, son jóvenes, casi inocentes, juguetones, son amigos, son un grupo, una entidad. Sin embargo todo esto terminará pronto porque la guerra lo puede con todo. La guerra separa, hiere y mata.

Aquí va esta banda de amigos cantando la canción de Franky Valli.



18/9/09

Rashomon o el bosque de la esperanza







Es casi el otoño, mi estación preferida. Y he tenido ganas de ir a visitar a mi amigo espiritual, Akira Kurosawa.

He elegido Rashomon, o mejor dicho lo que ocurrió en el bosque Rashomon, un bosque peligroso y misterioso, como son todos los bosques: andar en medio de Rashomon es viajar en el centro de uno mismo, en el centro del universo, en el centro de Todo.

¿Que pasó en Rashomon? Sabemos por seguro que hubo un asesinato. Un hombre fue encontrado muerto. Es lo único que sabemos, este fue el suceso o, como lo llamarían los franceses, este fue un fait divers. Ahora, como ocurrió este suceso ya no estamos tan seguros. Nunca sabremos la verdad de los hechos ya que no hay una verdad absoluta. Este es el tema más visible de la película de Akira Kurosawa.

Pero hay el tema principal, o como lo llamo yo, la conciencia del tema de esta película: como vivir en un mundo donde no hay una verdad absoluta.

Esta pregunta el ser humano siempre ha querido contestarla. ¿Tiene sentido la vida? Nosotros mismos, cada día al levantarnos, al abrir los ojos, nos la hacemos. O cuando somos testigos de injusticias, o cuando van mal las cosas. ¿Tiene sentido todo esto? ¿Vale la pena vivir en este mundo de locos?

Y así la película empieza con los dos personajes principales de este relato: el leñador y el monje. Ellos procurarán contestar a esta incógnita, los dos en medio de una gran confusión porque se acaban de dar cuenta que no hay una verdad absoluta.

¿Qué es lo que hay entonces?

Ha ocurrido un suceso terrible en el bosque de Rashomon, han matado a un hombre y violado a su mujer. Cada implicado en este suceso confesará los hechos, hasta el mismo muerto lo hará gracias a la participación de un médium. Cada uno dirá como vivió el suceso. Y las tres versiones serán totalmente diferentes las unas de las otras.

Entonces, ¿qué pasó realmente?

También el leñador, que descubrió el cuerpo del marido, tendrá su propia versión, diferente de las otras. ¿Estamos delante de cuatro verdades o de cuatro mentiras? ¿Y que nos dicen estas cuatro versiones?

Hasta el cínico, el hombre normal y corriente que no se hace ninguna pregunta, el hombre que no se sorprende de nada, seguro de si mismo, el que no se aterroriza ante el horror, el que es conciente que siempre habrá miseria y guerras y lo acepta, el que solo cree en sí mismo, este cínico también dará su propia versión de los hechos.

Y es ante este cínico personaje que nos damos cuenta que quizás, digo quizás, todo es proyección: cada personaje proyecta sus fantasias, sus debilidades, sus miedos ante lo ocurrido. Cada personaje juega su personaje, mintiendo, cambiando los hechos, dramatizando. Proyecciones de un ego que nos envía un espejo oscuro y tétrico del ser humano: orgullo, avaricia, soberbia.

Quizás también el cínico tenga razón, quizás el ser humano es esto y solamente esto: un ser orgulloso y mentiroso, egoísta. La vida es dura con sus calamidades, con las guerras, con el hambre. Es así, dice el cínico. Hay que aceptarlo y sobrevivir.

Pero el cínico no se hace preguntas, él mismo es un ladrón. Sin embargo el monje y el leñador sí. Ellos dudan y sufren. Ellos se preguntan. Ellos, ante tanta confusión, han perdido la fe. La fe en la humanidad, en la vida.

¿Hay esperanza? Akira Kurosawa fue un artista positivo, como lo fue Fellini. Sus películas son poderosas de energía y de movimiento. La duda y la confusión son necesarias para avanzar y aclarar. Muchos personajes de Kurosawa siempre se preguntan y siempre encuentran una respuesta. Nosotros encontramos la nuestra mirando a Rashomon, una bellísima película que habla del sentido de la vida.




7/8/09

Lo nuclear como jamás visto













En 1965 Peter Watkins hizo una película sobre el tema nuclear. Este film muestra como un país como Inglaterra viviría una guerra de misiles nucleares. ¿Qué pasaría? ¿Cómo reaccionaria la gente? ¿Qué medidas serían tomadas?

Por su estilo y su temática, The War Game es extremadamente moderna, como si fuésemos testigos de un reportaje en directo sobre la tragedia, con realismo y sin romanticismo. A mi punto de vista sigue siendo una película actual porque el peligro nuclear sigue siendo una realidad.

En los últimos años se han hecho varias series de televisión, sobretodo británicas, sobre ataques nucleares pero ninguna llega a la profundidad terrible y macabra de lo que realmente pasa cuando un país es atacado por misiles nucleares. Tanto del punto de vista científico, humano y social, The War Game se acerca a una verdad insostenible y temible.

Después de ver The War Game mi opinión sobre lo nuclear se acentuó y tomé conciencia de lo frágil que somos ante la locura de los políticos que nos gobiernan. La película de Peter Watkins es como un espejo cristalino, duro y pesado, que nos mira con desnudez y dolor.














30/6/09

Vacancy







Este verano he hecho una broma a mi hermana, Laika. A veces soy traviesa, como tú…



Le dije que para su cumpleaños le enviaría una película muy romántica. Mi hermana es así, le gusta este tipo de cine. Yo, como sabes Laika, odio las películas románticas. A mi me gustan las películas de terror.

Así que le envié Vacancy pero le dije que era una historia sentimental y fantasiosa, de esas que se miran con una botella de champán y un novio. Y así le escribí en la postal: no te olvides del novio dónde podrás apoyar tu cabecita sobre sus hombros.

Mi hermana me creyó y preparó una cena, invitó a su novio y empezaron a mirar Vacancy. Una película de terror, quizás la mejor película de terror que he visto estos últimos años. Es decir, de estas que si la miras tienes que advertir a tus vecinos que si oyen gritos no llamen a la policía, que no pasa nada, que solo eres tú gritando porque miras una buena película de terror.

Vacancy es un guiño, también, a la tan conocida Psicosis de Alfred Hitchcock. Pero va más allá, va mas lejos, es más moderna, más cercana a nuestra realidad. De todas maneras he revisitado a Psicosis y es una obra maestra, con los ingredientes perfectos del terror, entre ellos el suspense, un arma que Alfred Hitchcock enseñó como utilizarla. Decía el gran maestro que había una diferencia entre la sorpresa y el suspense. Y ponía el siguiente ejemplo: Una bomba tiene que explotar. Supongamos que el espectador esta viendo una escena donde se ven espectadores en un cine. Si hablamos de sorpresa lo que ocurrirá en la escena es que de repente explota una bomba. Esto es una sorpresa, nadie se lo esperaba, nadie había anunciado la explosión. Pero si hablamos de suspense, el espectador ya sabe de antemano que una bomba explotará en la sala de cine de la escena que está viendo. ¿Cuando explotará? ¿En que momento? Esto es suspense.

El terror, el terror bueno en el cine, es el suspense al límite, sin concesiones. No es sadismo. Hoy en día se hacen muchas películas que son sádicas, ni más ni menos. En las buenas películas de terror no es necesario ver cuerpos descuartizados, sangre, cabezas despedazadas, tripas o tendones cortados con hachas. El suspense es más delicado y a la vez más potente. Es más inteligente porque juega con tus nervios y no es repulsivo.

Vacancy también ocurre en un hotel, como Psicosis, y también tiene su hilito de humor negro. Pero es una película que no te deja suelto, te amarra y te suelta al final. Es muy buena.

Aquí pongo los créditos de la película, o como dicen en inglés, The Opening Sequence. Es excepcionalmente buena esta obertura, aunque solo se vean palabras y se escuche una excelente música. Pero este comienzo ya indica lo que va a venir: El laberinto que se ve al final de los créditos ya es una especie de advertencia. Y también yo advierto que tus nervios acabarán hechos polvo si te atreves a ver la película hasta el final.




14/6/09

El Japón en mi


Algunas veces, Laika, necesito Japón en mí.


Entonces, lo que hago es simple. Primero, busco algún libro de algún autor japonés en mi biblioteca personal. Y también miro alguna película japonesa. Mi ansia de Japón se calma.


Recuerdo en Montreal… un verano muy pegajoso. Vi todas las películas de Akira Kurosawa. Me tranquilizaban, la humanidad en ellas me aquietaban. Antes, iba al barrio Chino y compraba unos pasteles japoneses que eran suaves como una nube. También me preparaba un buen te verde y mentolado. Y así, simplemente, Japón estaba en mí.


No me preguntes, Laika, por que Japón. Nunca he tenido la suerte de visitar este país tan extraño, este otro planeta tan lejano y a la vez que siento tan cerca, como si de una luz se tratase, una luz interior en mí llamada Japón. Al ver el cine japonés siento que algo se abre dentro de mí, como una comprensión sin palabras, sin definiciones ni sin mi intelecto.


El cine japonés me ha enseñado muchas cosas, entre ellas la cultura japonesa, tan contradictoria, tan estructurada. Y también me ha enseñado lo que es el buen cine, la buena fotografía del cine y esto ya en las películas de los años 30. Y siempre me ha fascinado la puesta en escena, que habla de por sí con una simplicidad casi Zen. Y los actores japoneses son unos de los mejores del mundo.


Por todo esto hay momentos que necesito Japón dentro de mí, como una oración que naciese dentro de mí.


Y ahora estoy leyendo a uno de los grandes escritores japoneses, Masuji Ibuse y su novela Black Rain, que habla de Hiroshima. La película, basada en su novela escrita en 1966, es extraordinaria. La novela es una obra de arte que habla de la fuerza del ser humano, de su bondad y perseverancia. También es un viaje en el infierno de Hiroshima. Y creo, Laika, que de vez en cuando necesito Hiroshima dentro de mí, para poder rezar en silencio Hiroshima.


Laika, no se necesita entender el japonés para entender Hiroshima. Hiroshima es un dolor universal.











23/5/09

A Night to Remember


También me gustan las historias de barcos, Laika.

Tengo un tío que fue capitán de barco y cuantas veces lo he escuchado hablarme de sus aventuras en el trasatlántico que él dirigió. Cuantas veces he deseado que mi tío me invitase a uno de sus viajes… y nunca lo hizo.

Pero me gustan las historias de barcos por muchas razones más. En un barco pueden ocurrir tantas cosas, y puedes conocer a tanta gente. Y si se trata del Titanic, pues o sobrevives o no. No hay otra alternativa.

Todos conocemos esta historia fatalista. Es casi un mito. La hemos visto en la versión de James Cameroun, hace pocos años. Un Titanic inmenso, grandioso. Pero esta no es la única película sobre este barco que decían “invencible”. Mi preferida es la de 1958, A Night to Remember, película británica. Es una obra de gran calidad, sin romanticismo, bastante cruda, realista, fría. Pero muy humana, muy intima. Cada vez que veo esta película me encuentro con estos pasajeros que vivieron, más de la mitad, su última noche.




21/5/09

El Oso


La naturaleza me emociona. Las peliculas que hablan de la naturaleza me conmueven. Esta pelicula, de Jean-Jacques Annaud es una maravilla. Laika, es gracias a este tipo de peliculas que uno aprende que los animales son otros animales, como nosotros, ¡y cuanto tenemos que aprender de ellos...!

25/4/09

Survivors



¿Y si la realidad fuese peor que la ficción, Laika?

En los años 70 Terry Nation realizó una serie muy interesante sobre un final de la humanidad producido por un virus, un virus bastante parecido al que está rondando ahora mismo en Mexico y Estados Unidos. Survivors es la historia de los supervivientes de este virus que tienen que afrontar un nuevo mundo.

La serie, Laika, es buena, sobretodo la primera y la segunda parte. La tercera ya no tanto. Es antigua, se nota. Ahora los britanicos están produciendo una nueva serie, más moderna. Pero Survivors es interesante, nos pone en plena acción y situación. ¿Qué clase de supervivientes seriamos?


26/3/09

Mi jefa y yo


A veces mi jefa es muy amable, Laika. Es cariñosa y sonríe y es inteligente. Cuando es así la abrazaría, la cogería entre mis brazos y hasta le daría un beso en las mejillas. Otras veces, sin embargo, es insoportable, está de mal humor, chilla, insulta, y entonces la estrangularía para hacerla desaparecer de mi vida ya de una vez.


Y yo me pregunto: ¿cual de estas dos mujeres es mi jefa?


Los budistas me dirían, quizás, que ninguna de ellas es mi jefa, o que mi jefa no existe, que tampoco yo existo, que todo es una ilusión. Los zen budistas alomejor me dirían que no existe una jefa mala y otra buena, que no existe ni la maldad ni la bondad, que no hay nada. Y que en este nada, en este vacío hay mi jefa y yo.


Francamente Laika, yo no sé ya que pensar.


Si mi jefa no existe, ¿quien es esta mujer? Si ella no existe ni yo tampoco, si todo es una ilusión entonces mejor me quedo en casa con una buena novela de Joseph Wambaugh. Y punto a parte.


Pero la pregunta persiste y me gustaría contestarla. Sin conceptos me gustaría ver quien es mi jefa, si existe.


Sin conceptos.


Quizás ella es cuando el otro día vi su mirada triste. Ella es esta mirada triste que me habla de algo misterioso, de algo inaccesible y a la vez entendible sin palabras, sin ideas. Cuando vi sus ojos, muy tristes, conecté con una persona que era muy semejante a mí. Con ilusiones, con fracasos, con decepciones, alguien que anda sobre este camino que es la vida.


Y también cuando hoy la he visto pasar el aspirador, en la recepción. Su pose melancólica y pensativa me ha emocionado mucho. ¡He visto a alguien tan semejante a mi propia naturaleza! Y durante unos segundos la he estado observando sin reflexionar sobre nada, solo viendo a un ser pensativo y melancólico.


Buda dice que todos llevamos un buda dentro y se pues que mi jefa, cuando es amable y cuando no lo es, tiene este buda dentro de sí. Esta capacidad de amar, de comprender, de conectar. Este potencial de don, de vivir la compasión, de compartir.


Y al igual que mi jefa, yo también Laika, me olvido de que un buda está en mí, este sol que lo aclara todo como agua de cristal. Y que alegra el corazón. Y que todo, de repente, tiene un sentido. Aunque nada exista, ni el sentido, ni mi jefa ni yo.

6/3/09

Mis padres






Hoy, Laika, he recordado con mucho interés un día que mis padres vinieron a verme en la biblioteca municipal dónde estaba trabajando. Fue una sorpresa verlos entrar en aquel lugar, y recuerdo mi mirada sobre ellos, una pareja que aquel día me gustó: elegantes, serios, y diría casi bellos.

Aquel día siempre quedará gravado en mi mente, en mi baúl de recuerdos y en mi alma. Fue un día especial porque los vi tal como eran, sin juzgarlos, sin emoción, sin ataduras. Mi padre sonreía, le gustaba verme trabajar entre todos aquellos libros. Se sentaron en unos sillones y les llevé diarios y revistas.

¿Por qué ciertos recuerdos quedan gravados con más intensidad que otros? No lo sé, Laika. Tampoco no tiene importancia. O si. Ahora que mis padres ya no están solo tengo buenos recuerdos de ellos. Solo siento ternura y admiración.

Fuimos una familia disfuncional, pero esto es normal, todas las familias lo son. Peleábamos, chillábamos, no sabíamos con tantas emociones destructivas, con tantos lazos que dolían, y cadenas y prisiones que nos inventábamos. Y hoy me pregunto: ¿Por qué? Ya todo ha pasado. Yo sigo creciendo, a paso de tortuga, sigo indagando, sigo buscando. Pero queda una certitud, una verdad inalterable: si me pidiesen de volver a vivir mi vida aceptaría de todo mi corazón.

Mis padres hoy, hoy que ya no están vivos, son mis héroes. Y yo soy la hija de estos héroes. Mi padre, por ejemplo, me enseñó que en la vida hay que ser integro. El fue un hombre muy integro. Y fiel. Fiel a si mismo, siempre (y esto fue la causa de tantas peleas entre mis padres); fiel a sus amigos, fiel también a sus ideas. Con su ejemplo aprendí la integridad: modestia, honradez, lealtad. Sin embargo nunca me dijo que ser integro me llevaría problemas. He perdido, como mi padre años antes, algunos trabajos por esta integridad. Quizás hubiese sido mejor ser un poco más sinvergüenza.

Mi madre ella me enseñó la curiosidad. De esto le estaré siempre tan agradecida, Laika. Si eres curioso nunca te aburres. Y con mi madre, cuando salíamos juntas de paseo, nunca nos aburríamos. A veces podíamos pasar una tarde en un café estudiando la gente, inventando sus vidas, simpatizando con desconocidos que de repente se transformaban en personajes cercanos, más humanos.

Cuantas cosas han pasado desde entonces, Laika… Desde aquella visita inesperada de mis padres en la biblioteca. Cuando termines iremos a tomar un café, dijo mi padre. En realidad ellos siguen allí, en aquel lugar casi mágico. Y saben, estoy ahora convencida de ello, que tienen una hija que les quiere mucho.

22/1/09

Presencia

Laika, escucha…


Cuando estoy contigo me aparto de la locura del mundo para centrarme en algo que no tiene definición alguna, ni que se puede analizar. Cuando estoy contigo, Laika, estoy toda yo en este momento, en el presente. Ahora, aquí, contigo. Siento la fuerza de este instante que es mi vida, mi vida en este instante, aquí y ahora.


El mundo es una locura, sí. El mundo está enfermo, enfermo a fuerza de dividir, de separar, de comparar, de razonar… Miedos, fobias, soledades, eso es el mundo. Pero es posible parar este huracán, este huracán afuera, este huracán adentro. Es posible diciendo sí al ahora. Contigo Laika no es que me olvide del mundo, ya que nadie puede olvidar este horror y este sufrimiento dónde yo como ser humano tengo ancladas mis raíces, que hace parte, este mundo loco, de mi existencia, pero si puedo… vivir este momento, ahora y aquí, contigo, un momento que me alcanzas con tu naturalidad, un momento natural, un momento que se abre y me abre gracias a tu inocencia animal, a tu presencia en este aquí y ahora.


Laika, eres mi sanadora. Contigo mi mental se calma, paro de reflexionar, de pensar, de actuar, de tener un objetivo, de vivir mi pasado y mi futuro. Contigo, Laika, mi mental se calma…se desvanecen mis obsesiones, mis miedos, desaparecen mis angustias, mis inquietudes…Y llega la paz, una paz como un rayo de sol, una paz que me abre los ojos y me hace decir si al momento presente.


Flujo, vida, energía. Esto es este instante, este presente.


Laika, me sanas la cabeza. Y Salem, mi gato negro, también me sana la cabeza, y Shiva y Zen, mis dos Perritos de la Pradera, y Nina, mi otra perra, y Chanela, la gata tímida… Todos vosotros sois mis sabios sanadores. Os miro, jugamos juntos, reímos juntos… en este instante, ahora.


Participación, plenitud, momento eterno.


Es la presencia. Es estar aquí, dejar el intelecto de lado, los pensamientos de lado, es tomar conciencia del presente. No pasa nada, estoy aquí, viva, alegre, aceptando este momento único.


No hay nada más.



11/1/09

Una voz para la crisis

Hoy he tenido una pequeña conversación con Virginia Woolf. Ella siempre ha sido una amiga mía desde que descubrí su diario en los años 80 y últimamente sus cartas. Desde entonces, desde aquel día en el que abrí el primer volumen de uno de los más interesantes diarios íntimos de la literatura, se creó una amistad que ha ido creciendo de año en año. Casi treinta años de dialogo con esta mujer inteligente, sabia, evolucionada y buena, con un sentido del humor perspicaz y divertido y un talento para la descripción y el análisis que siempre me sorprenderán. Y hasta ahora voy descubriéndola, aprendiendo sobre ella, y participando en su mundo mental y espiritual.


Hoy he hablado con ella, Laika. Le he hecho unas cuantas preguntas.


Yo: ¿Cómo sobrevivir en tiempo de crisis? ¿Qué actitud tomar?


Virginia: Trabajar, trabajar, trabajar. Es una salvación, un reto. Olvidarse de la crisis, de la guerra, de todo lo que es en realidad tan artificial. Trabaja, amiga. Escribe, crea, inventa, busca, esto es lo que entiendo por trabajar. No pares de trabajar.


Yo: ¿Y las dificultades financieras? ¿Los problemas materiales?


Virginia: Hay momentos en los que vivimos en la opulencia, tenemos dinero, disfrutamos de nuestras ganancias, viajamos, salimos… En tiempo de crisis, o de guerra, hay menos dinero, todo es más difícil, cierto, pero todo pasa. Ha habido días en los que solo teníamos para cenar un trozo de pan, no había electricidad, teníamos que preparar la comida en la chimenea… Hacia frío, no funcionaban los trenes, Correos tardaba el doble de tiempo en librar las cartas, el ambiente era cargado, pesado, negro… Yo siempre guardé mi sentido del humor, sobre todo con mis amigos. Y lee, amiga, los libros siempre están para ayudarte a superar todos estos problemas materiales, como dices. La soledad, en tiempo de crisis, es necesaria. El silencio, el apartarse de los discursos oficiales, que solo espantan y no aportan nada nuevo. Anda, camina, sal al aire libre, respira hondo, mira el cielo, los árboles, las plantas, la naturaleza. Sal con Laika, no olvides que todo pasa. Anda, respira, reflexiona, comunica con tus amigos, participa en lo que puedas para ayudar a los demás, y ocúpate de ti misma.


Yo: Virginia, ¿Qué has aprendido en tiempo de guerra?


Virginia: En tiempo de guerra he trabajado sin parar, mi mente siempre ocupada, inquieta. He mirado, escuchado, he vislumbrado verdades, mentiras… Pero repito, tienes que trabajar, en lo que sea, es decir en lo que consideres esencial para tu vida. En tiempo de guerra estuve menos enferma ya que habían otras prioridades pero prioridades humanas. Deja los políticos mentir, crear mundos insostenibles, crear infiernos… y deja a los ciegos que los siguen hacer de este planeta un no sentido. Tú haz lo que tengas que hacer, con tu fuerza interior, tu energía, tu saber, tu valentía. Y con todo esto, más mucha compasión y mucha paciencia, sobrevivirás a la crisis.


Yo: Pero… ¿Y la muerte, las victimas, las tragedias?


Virginia: Estas viva, ¿no? Esto es lo que cuenta. Mientras estas viva puedes aprender, leer y entrar en la vida de autores que tienen algo que aportarte. Mientras estas viva puedes escuchar música, sintonizarte con los otros, ayudar en lo que puedas. Esto también es trabajo. Proyecta, yo siempre tuve proyectos de libros en mi cabeza. Ayuda a los demás, yo siempre que lo pude lo hice. Adáptate a las circunstancias. Todo es movimiento. Nada es eterno. No busques la fama. En tiempo de crisis hay que cortar, recortar. Y luchar.



5/1/09

Magia





Laika,

Me acuerdo del día en que aprendí que los Reyes Magos no existían. Estábamos en el gran comedor de casa de mi abuelita. Veo con claridad la mirada irónica de mi tía, y la de mi madre. Oigo sus risas. Me quedé petrificada. Acababa de darme cuenta, con dolor y pena, que los adultos eran unos mentirosos.

Por la noche lloré un montón, Laika. Me pareció que la vida de repente era un espacio gris, triste, unidimensional. ¿Entonces la magia no existía? Pues vaya gracia.

Pero no era cierto. La magia existe, y esto aunque los adultos sean mentirosos y te digan que no hay magia. La magia es juego, ilusión, esperanza, es sentir que la vida es un océano compuesto de muchas realidades. Es vivir la multidimensión de la realidad. Es creer en lo milagroso de la vida.

Por otra parte cuando llegó el próximo día de los Reyes Magos de repente me sentí muy feliz al ver que mi hermana menor aún creía en ellos. A través de ella, de su esperanza, de su ilusión, yo volví a vivir la magia. Estaba aprendiendo, sin darme cuenta, la empatía.

Transformarse en un adulto es un largo camino, Laika. Pero nunca hay que perder este sentido de la magia que está hecho también de mucha curiosidad, de abertura, de compromiso con sus ideales. Los Reyes Magos no existen pero hay otras fuerzas que hacen vibrar nuestra alma, existen momentos especiales dónde sentimos que tenemos alas y volamos, existen personas o animales que nos abren a otras dimensiones que no sabíamos que estaban. Lo que importa es estremecerse, mirar la vida con estos ojos de niña que creía. Es creer, sí.