Hay libros que cuando son leídos duelen, es como si llevasen entre sus venas, sus líneas, sus palabras, demasiada luz, demasiada claridad. Y duelen los personajes por su fuerza, su energía, su humanidad ya que como lectores nos unimos a ellos de una manera extraña y cósmica. Nos unimos a ellos porque son personajes de carne y hueso, pero son a la vez dioses míticos que durante un tiempo han decidido hacerse humanos para que entendamos algo y comprendamos el sentido del vivir.
Libros que son puertas interiores que permiten que pasemos a través de ellas y veamos. De repente una luz aquí, una voz allá, un canto de dolor más allá, o un canto de alegría del otro lado; de repente un entendimiento, otras veces una compasión increíble y dolorosa que te hace llorar o que te hacer reír y llorar a la vez ya que la vida es esto, llorar y reír, comedia y drama.
Y que hablan de algo infinito, que es la fuerza, la inmensa energía que es la Vida. Y te hacen entender, estos libros, que los hombres siempre han luchado para la vida, para una vida mejor, más justa. Y que si uno no lucha no hay vida. Y que la muerte hace parte integrante de la vida.
Y en este libro en particular, en esta pequeña obra de arte a penas conocida ( Gouverneurs de la rosée, Gobernadores del rocío), como lector vuelves a captar que el amor universal existe en nosotros, y afuera. Como lo que decíamos el otro día sobre el Cosmos en nuestra interioridad. Y somos estas estrellas que habitamos este planeta para formar una comunidad. Y a veces hay estrellas más luminosas que ayudan las otras estrellas a brillar, a evolucionar. Y tenemos que unirnos para sobrevivir. Y esto es la vida, sin unión no hay vida. Sin lucha no hay vida. La pasión y la unión son nuestra fuerza.
Esta obra es bella porque muestra que la vida es un desafío. Y que la unión hace la fuerza. Y que el amor es la única solución para nuestra salvación como habitantes de este maravilloso planeta y como seres individuales. No solamente el amor entre un hombre y una mujer pero el amor, el gran amor que hace que Manuel luche para encontrar un manantial: el amor a la tierra, primero y antes de todo. El amor a la tierra es la base ya que sin la tierra no podríamos estar aquí. El amor entre vecinos, el amor a los padres, el amor a la vida. Y la pasión de este amor, que es infinita y que se transmite de generación en generación.
Tragedia, felicidad. Esto es la vida, una danza macabra que no para, que da vueltas, que es eterna y dura y suave y nos lleva y nos abraza. El agua y la vida son dos fuerzas en esta novela, son dos desafíos que los personajes tienen que enfrentar y que nos hacen entender sobre la lucha del ser humano para la libertad y la justicia. Nosotros como individuos tenemos tambien que responsabilizarnos y hacer cara a estos retos, entre ellos también el de ser felices en un mundo trágico e injusto, en un mundo cruel. Esto y tanto más podemos vivir, sentir y reflexionar con Jacques Roumain. Y por esto digo que su libro es una maravilla.



























