12/4/12

¿Nuestro futuro?

Ernest Descals

Extracto de mi diario de hoy:

…Malísimas perspectivas para España/Europa, tan malas que ayer tuve como una muy desagradable sensación que casi me hizo llorar de impotencia y rabia por todo lo que está pasando y pasará. ¿Acaso soy negativa? No creo. Las noticias que leo son terribles. Solo los libros me ayudan a alejarme, a ratos, de estos malos augurios que siento como pequeñas agujas sobre mí. Viviremos tiempos peores que cuando Franco, estoy convencida. Es posible que, y esto ha sido anunciado por el Presidente de la Comisión Europea, que si la gente, obreros de Europa, sigue pidiendo y luchando por sus más básicos derechos, regimenes militares se impongan  por toda Europa, esta Europa de las luces como muchos creen, ilusoriamente, que sigue en pié. Nada más falso que esta idea. La Historia se repite, generación a generación.

He aquí pues un articulo que he leído esta mañana sobre el tema. Después podéis seguir viviendo como si nada. O no.


6/4/12

Marta Brodeur (pequeño homenaje poético).


Para Lyne, con cariño





Marta



Marta Brodeur

El cielo.

Marta contempla el cielo, allá arriba, tan alto y espacioso, ¡tela de seda iluminada! Estudia las estrellas una a una, sobre todo las estelas. Una para un deseo, un deseo inmenso, blanco y tierno cual una nube de azúcar. Yo quiero ser feliz.


Ha pasado el tiempo, pero el cielo sigue igual y las estrellas también. Y cuando veo una estela pienso en ella, Marta.


Marta adolescente


Marta Brodeur.

Era guapa como todas las mujeres de aquella época, majestuosa, elegante, coqueta. Nuestras madres eran todas tan estilizadas, casi con aire de personajes de cine. Mirando las fotografías de aquel entonces es como si nos encontrásemos enfrente de artistas desconocidas, perdidas en una espiral misteriosa y silenciosa… Mirando a Marta veo una mujer con una energía azul, suave y fuerte a la vez, cual el mar en verano. Como todas las mujeres tuvo sus momentos de inspiración, de sueños por realizar, momentos nostálgicos donde todo parecía posible como parecía posible estirar los brazos y tocar las estrellas.

Marta la bella misteriosa

Marta con una hermana.



Juventud.

Muy pronto fue madre de sus hermanos y hermanas. El cielo, ¿seguía inundado de estrellas, me pregunto? La vida es como un retablo de pinturas sin terminar… Alegrías, penas, momentos extraños y frágiles donde todo parece escaparse de entre los dedos. Me gusta bailar, decía. Y bailaba, loca y libre y gacela salvaje y libre. Era una bailarina de ojos muy oscuros, profundamente intensos. Sus piernas volaban como si tuviesen, de repente, alas.





Marta, una mariposa.
He conocido aventureras, capitanas de barco, amazonas, luchadoras, y he conocido a Marta, Marta la mariposa herida. La conocí un sábado de septiembre en un hospital, sentada sobre una cama su mirada igual de bella que en las fotografías que su hija me ha prestado. Me sonrió, de esta sonrisa de mariposa herida y suave. Recuerdo de haberle apretado la mano. Su amabilidad y su simplicidad. No sabía entonces que un día yo sería su nuera. No sabía que estaba en frente de una mujer extraordinaria, muy valiente. La vida, que es un sendero luminoso, nos permite encontrarnos, a veces, con ángeles.


Marta en el Hospital Grâce-d'Arc.


¡Quiero bailar!

Le gustaba bailar con sus bonitas piernas, piernas que mi esposo ha heredado, piernas de gacela feliz, piernas bien formadas con unos pies de estatua griega, piernas que un día ya no bailarían más, ya no caminarían mas, no sentirían más, no volarían más. Ella bailaba y sus pies golpeaban el suelo al ritmo de una música alegre, casi tribal, sus pies saltaban nerviosos, sus músculos energéticos, su cuerpo como el de un animal feliz. Los chicos la admiraban sobre todo Maurice que un día seria su marido hasta el final de su vida.

Marta y Maurice.




Marta y Maurice con Claude


La vida, simplemente.

Se casó, tuvo hijos, tres, los educó de la mejor manera que pudo. A veces, por las tardes, bailaba el rock-en-roll con Maurice y los críos reían. Era un tiempo como parado, un tiempo fuera del tiempo, un tiempo de búsqueda, de momentos duros, de dificultades, de limpiar y planchar. Adoraba colgar las sabanas sobre la cuerda afuera, en el patio, mirarlas  volar en el aire con la brisa matinal. Quizás imaginaba velas sobre un océano blanco o alas de albatros acariciando las riberas.




Marta.

Conocí a Marta en un hospital, ajustada en una cama hasta el final de sus días, paralizada de los pies a la cabeza, sonriente, suave, tenaz, fuerte. Tuvo varios hombres en su vida, Jerry el amable y triste, Terry el japonés. Enamorados de ella, de su vitalidad a pesar de sus alas rotas. Ella controlaba  su prisión clara, tan clara como un cielo lleno de nubes blancas.

Marta y Terry.

Marta y Jerry.




Un suspiro.

Un día cayó en el suelo, mientras iba de compras, otro día haciendo la cama. Se quedó sobre el suelo como un animal herido hasta la llegada de Maurice. En tres años todo fue como dicho, su cuerpo  helado en un muro donde hasta los suspiros ni tienen sentido.



Marta, simplemente.

La conocí y la perdí, un pájaro ha volado sobre mi cabeza, rozándome el pelo.


Marta y Maurice.






François, Claude, Lyne, Maurice y Marta






5/4/12

Marthe Brodeur (Petit hommage poétique)



Pour Lyne, avec tendresse.





Marthe Brodeur

Marthe Brodeur

Le ciel.


Marthe regarde le ciel, là-haut, si haut et si grand. Et si spatial, toile de soie illuminée! Elle compte les étoiles, surtout les étoiles filantes. Une pour un souhait, un souhait grand et blanc et tendre comme un nuage de sucre. Je veux être heureuse.

Ça fait longtemps de ça, si longtemps mais le ciel est resté le même, les étoiles aussi. Et quand je vois une étoile filante je pense à Marthe.

Marthe adolescente.


Marthe Brodeur.

Elle était belle, comme toutes les femmes de cette époque-là, majestueuse même, élégante, coquette. Nos mères avaient toutes un style artistique, presque cinématographique. On dirait, à voir les photographies de ce temps, d'être devant des actrices inconnues perdues dans une spirale mystérieuse et silencieuse… A regarder Marthe je vois une femme  d’une énergie bleue, douce et forte à la fois, telle la mer en été. Comme toutes les femmes elle a eu des moments rêveurs, nostalgiques où tout semblait possible comme il semblait possible d’étendre les bras et de toucher les étoiles.


La belle Marthe.


Marthe avec une de ses soeurs.


Jeunesse.

Très tôt elle est devenue mère de ses frères et sœurs. Le ciel, était-il encore inondé d’étoiles, je me demande ? La vie est comme une suite de peintures à demi-finnies… Des joies, des peines, de moments étranges où tout semble fuir puis revenir. J’aime danser, qu’elle disait. Et elle dansait à la claquette, folle et libre et gazelle sauvage et libre. Elle était une danseuse aux yeux très noirs, profondément intenses. Ses jambes volaient comme si elles avaient, tout à coup, des ailes.



Marthe, un papillon.

J’ai connu des aventurières, des capitaines de bateau, des amazones, des lutteuses, puis j’ai connu Marthe, Marthe le papillon blessé. Je l’ai connue un samedi de septembre dans un hôpital, assise sur un lit le regard aussi beau et aussi intense que jadis sur les photographies que sa fille m’a passé. Elle m’a sourit, de ce sourire de papillon meurtri et doux. Je me souviens de lui avoir serré la main. Sa gentillesse et sa simplicité. Je ne savais pas qu’avec le temps elle deviendrait  ma belle-mère. Je ne savais pas que j’étais devant une femme extraordinaire, très courageuse. La vie, qui est un sentier lumineux, nous fait rencontrer des anges, parfois.




Marthe à l'Hôpital Grace-d'Arc.



Je veux danser !

Elle aimait danser de ses belles jambes, des jambes que mon époux a hérité, des jambes de gazelle joyeuse, des jambes bien formées aux beaux pieds de statue grecque, des jambes qu’un jour s'arrêteraient de danser, de marcher, de sentir, de voler. Elle dansait et de ses pieds Marthe frappait doucement et tenacement le plancher aux rythme d’une musique allègre, tenace et presque tribale, ses pieds sautillants et nerveux, ses muscles pleins d’énergie, son corps comme celui d’un animal heureux. Ses frères et sœurs claquaient des mains. Les garçons l’admiraient, surtout Maurice qui un jour serait son mari jusqu'à la fin de sa vie.


Marthe et Maurice





Marthe et Maurice, avec Claude


La vie, tout simplement.

Elle s’est marié, a eu des enfants, trois, les a élevés avec ce qu’elle était capable de donner. Parfois, les soirs, elle dansait le rock-en-roll avec Maurice et les enfants riaient. C’était un temps comme arrêté dans le temps, un temps hors du temps, un temps de quête, de moments durs, de difficultés, de lavage et repassage. Elle adorait étendre le linge sur la corde à linge, voir les draps voler au mouvement doux de la brise matinale. Peut-être qu’en regardant les draps elle imaginait des voiles sur un océan blanc, ou des ailes de albatros frôlant les rivages.





Marthe.

J’ai connu Marte dans un hôpital, encagée dans un lit jusqu’à la fin de sa vie, paralysée de la tête aux pieds, souriante, douce, tenace, forte. Il y a eu plusieurs hommes dans sa vie, Jerry le gentil et le triste, Terry, du Japon. Amoureux d’elle, de sa vitalité malgré ses ailes rompues. Elle ordonnait et dirigeait sa vie de sa prison claire, aussi blanche qu’un ciel nuageux.

Marthe et Terry.

Marthe et Jerry.


Un soupir.

Un jour elle est tombée en allant faire ses courses, un autre jour en faisant son lit. Est restée par terre jusqu’à l’arrivée de Maurice. En trois ans tout était comme dit, son corps comme gelé dans un mur où les soupirs n’ont même plus de sens.





Marthe, tout simplement.


Je l'ai connue puis je l'ai perdue, un oiseau est passé sur ma tête, frôlant mes cheveux.


Marthe et Maurice.



François, Claude, Lyne, Maurice et Marthe.







16/3/12

Hoy, más que nunca, Andrei Rublev, de Tarkovsky

Andrei Tarkovsky

Hoy en día, más que nunca, la gran obra de Tarkovsky: Andrei Rublev

No es la primera vez que veo esta película y sí, recuerdo aquel día cuando la vi, y mi estado de animo al verla después de las tres horas que dura esta realización, y como me sentí a lo largo de toda la función en un estado de gran meditación. Ya que la obra de este director ruso esta hecha para ello, para meditar.

Necesitamos meditar, lo que es muy cercano a estar solos con nosotros mismos. Tarkovsky dijo que es importante estar más solos, que es esencial esta soledad para el crecimiento interior. El cine de Tarkovsky es un cine estético, que pide del espectador presencia y silencio. No es un cine de masas, y es un cine que nunca llegará a ellas ya que las masas piden divertimiento y olvido y porque las masas temen al silencio.

El cine de Tarkovsky, a mi entender, es un cine bello y artístico, donde el silencio es primordial para dejar al espíritu que hay en nosotros vagar, viajar, divagar y concentrarse a la vez, conectar con la belleza y el dolor que se nos es mostrado bajo la mano del artista. La película Andrei Rublev esta construida bajo esta óptica: la  de mostrar unas escenas como si fuesen cuadros y permitirnos entrar en ellos, ser testigos, reflexionar sobre lo que estos cuadros muestran. Son estos un espejo, artísticamente bien manejado, que nos permite vernos a nosotros mismos.







¿Quienes somos? ¿Que hacemos aquí? Que sentido dar a todo esto,  a la vida,  a la muerte, al  dolor, la miseria, la guerra… Andrei Rublev  es la historia del camino de un artista, un monje pintor de iconos y de frescos que vivió en una época extremadamente dura, y que gracias a esta dureza pudo crear. Tarkovsky dijo también que el sufrimiento del artista es necesario a la creación. Si viviésemos en un paraíso, el artista no tendría su lugar. También dijo algo muy importante: cada experiencia que vive un ser humano es personal, cada generación tiene que vivirla, cada ser humano tiene que vivir su propia experiencia, fuente de evolución. Los consejos no sirven de nada. En este sentido la libertad parte ante esta normativa: eres el maestro de tu propia vida, la experiencia es tu camino de crecimiento.

Andrei Rublev, pintor, artista,  fue testigo de un momento brutal y esta experiencia suya fue la fuente de su arte. A lo largo de la película vemos las dudas del creador: ¿de qué sirve mi arte ante todo esto? ¿Por que el arte cuando la humanidad esta en la obscuridad más oscura? ¿Tiene sentido crear? Preguntas existencialistas que nosotros, ante las suyas, también nos hacemos y nos las hacemos a lo largo de toda nuestra vida. Sabemos que acabaremos todos en polvo, como así fue de Andrei Rublev, como fue de Tarkovsky,  como ha sido de todo, de los grandes hombres como de los pequeños, de los imperios, de los invasores, de los que sufrieron la invasión. Todos en esto que es polvo, tierra y humus. Nada más ni nada menos.

Lo que queda es pues las obras de arte, y la naturaleza. Esta es un personaje muy importante en toda la obra de Tarkovsky, casi el principal actor, su presencia es infinita y bella, llena de sonidos, de colores, de formas, llena de este silencio y de esta veneración que le debemos ya que la naturaleza es nuestra madre, nuestro suelo donde vivimos y morimos, nuestro camino a todos. Ver una película de Tarkovsky es como andar pies descalzos sobre la hierba y uno sale de la sala como regenerado, vitaminado y un poco más feliz.

Andrei Rublev  no es una película fácil de ver. Ninguna película de Tarkovsky es fácil porque pide del espectador todos los sentidos, porque está creada para la presencia del silencio interior y porque esta en particular es muy larga. Si apenas podemos concentrarnos en 5 minutos, ¿como podremos hacerlo durante 3 horas seguidas?  Pero justamente porque no podemos concentrarnos 5 minutos que debemos hacer el esfuerzo de ver esta película. Sin embargo Andrei Rublev  esta montada por capítulos, 7 en total, cada uno separado en sí, cada uno una historia en sí, un mundo, un misterio, una etapa para hacer de toda la película un gran fresco que solo tiene sentido en la unión de todas estas partes. Es pues posible ver esta película en sus capítulos, a nuestro ritmo.


Al ver esta larga historia nos damos cuenta de la actualidad del tema que es el de la condición humana, nuestro legado desde siglos y siglos y que aunque ahora vivamos en una era tecnológica seguimos en la oscuridad total. Tenemos ordenadores, comunicamos con ellos, tenemos coches, viajamos… y sin embargo seguimos en la oscuridad, la humanidad sigue bajo el yugo de los Tártaros, hoy vestidos de nombres corporativos, siguen los príncipes sádicos, las elites egoístas y sin alma. La brutalidad esta presente, por mucho que no queramos verla, igual de brutal que durante la época de Andrei Rublev, igual de sádica e igual de psicopática. Nada ha cambiado, solo las apariencias.

La  invasión de los Tártaros y las atrocidades que hicieron es un capitulo muy importante en la obra de Andrei Rublev en parte porque a partir de este momento (Andrei fue testigo de las barbaries), el monje pintor decide guardar el silencio. Un silencio a todos los niveles, tanto de la palabra como de la creación. Más tarde Andrei volverá a utilizar la palabra, para consolar y… para crear. Es entonces un momento clave para la evolución de Andrei, el silencio como arma y como auto-reflexión. Los Tártaros siguen vivos, cometiendo los mismos crímenes, ayer en Libia, hoy en Siria, y mañana en Irán. Es entonces esta película una reflexión sobre nuestro presente y como dije antes, un espejo de lo que fuimos y seguimos siendo.

La esperanza sin embargo existe, es esta luz que produce el arte, es el amor, es la compasión que nos transmiten las obras de los artistas. Andrei vivió en la Edad Media y le tocó crecer en una época de gran dolor y miseria. Nosotros nos ha tocado vivir este momento y también viviremos un gran dolor. Queda el arte pues, que es una escuela de los sentimientos.



12/3/12

Mory Kante

Mory Kante
Pues aquí esta uno de los mejores músicos de Africa, del Malí, una de las más bellas  voces del continente, cuna que dió luz a los griots, estos hombres que cuentan historias de dioses, de leyendas y misterios, de mitos y aventuras, de vidas...  Voz y música, vitalidad, energía, circulación. Me gusta tanto esta composición que la quiero compartir con vosotros para ofreceros el poder que hay en ella,  y que yo percibo como un regalo de la tierra, de los cielos, de seres divinos de piel oscura y bella. A disfrutar pues algo que es como una ola de felicidad, de presencia y de  fuerza.







9/3/12

Carol Shields

 Carol Shields

Me gustaría recordar el primer día en que vi uno de sus libros, o su nombre, el primer día en que mis dedos rozaron uno de sus libros, este por ejemplo, el que ahora tengo entre mis manos, Swann, el primero que leí de ella. ¿Cómo fue? me pregunto. Y no llego a poner ninguna imagen, debió de ser en aquella librería pero por que me llevé el libro en casa, y cuando empezó este amor que siento por ella, ella que ya no esta, Carol Shields…

Sus libros son como pequeños tesoros. Una abre la cajita y aparece una luz límpida y bella. Y esta luz, además de ser hermosa, es fuerza y energía.

Hay escritoras así, de las que me enamoro. Carol Shields es una de ellas.

Esto sí: recuerdo que leí todas sus novelas en un año entero, con pasión. Fue un año importante en mi vida, un año de mucha energía, de toma de decisiones, de cambio. Recuerdo que las novelas de Carol me empujaban en esta energía, que yo rebosaba de felicidad, que yo también era otro personaje de sus historias, otra mujer vibrante y cambiante, que la vida era un regalo que yo veía en fin, que el cielo que yo contemplaba era muy parecido al que sus heroínas contemplaban mientras hacían sus tareas, iban al trabajo, se enamoraban, viajaban, investigaban sobre sirenas o sobre jardines. Todo me era tan familiar. Y Carol Shields siempre abriendo, abriendo ventanitas, abriendo trocitos de mi alma, investigando conmigo esto tan extraño que es la vida, y sobre todo la vida de una mujer, yo.




Desde entonces sé que ella es una de las mejores escritoras del siglo pasado y de este también ya que murió en 2003. Murió, por cierto, sin que yo supiese y esto porque mi vida había tomado otro camino del que yo esperaba. Y en medio de una depresión y una gran soledad y muy lejos del Canadá, también su tierra, no me enteré de su muerte. Años más tarde, al volver a leerla, quise buscar su dirección para escribirle lo mucho que ella significaba para mí, para mi vida. Pero ya era tarde para decírselo.

Hoy vuelvo a leer este  primer libro que un día cogí entre mis manos. Como aquel entonces, vuelvo a sentirme feliz, sin razón, o sí: estoy viva. Como sus historias, como ella misma, que sigue en sus historias, en sus cuentos, en sus poesías y biografías. En esta manera tan particular y magnifica que tenía de mostrarnos lo cotidiano desde un punto de vista mágico, alegre y simple, humano, vital.

Hoy honoro esta mujer que ha escrito unas novelas extraordinarias que hablan de la vida. La honoro por su valentía, su maestría en el lenguaje, su innovadora manera de contar una historia, su coraje de abordar la vida de mujeres y hombres desde la intimidad con un cariño y una sensibilidad que  hacen de la lectura un viaje interior posible. Honoro a esta escritora que supo de los recodos más escondidos de todo lo que nos rodea: la naturaleza, objetos, casas, paisajes, fotos, etapas de la vida, muertes, matrimonios, el amor, la ternura, libros… Que supo, con magia y energía bella, ir más allá de las aparencias.


25/2/12

Un día llegará, sí.

El Bosco




Venidos desde la más tenebrosa oscuridad,
aquí estáis, vomitando vuestro veneno.

Sois unos seres repugnantes,
asquerosos personajes,
sin mirada os atrevéis
con desprecio y odio
con asco
a utilizarnos como vuestras bestias,
sois los todo poderosos (esto creéis)
los incultos  y sádicos políticos y gobernantes
de este mundo.

Regentes llegados de la más lúgubre noche.

Raza escalofriante
vuestra presencia huele a inmundicia,
a basura
a mierda.
Sois tan repulsivos que ni vuestros trajes de oro
esconden las sucias escamas de hierro que os aguantan
sois tan mugrientos que solo veros
nos inunda de una nausea grande como el cielo.
Viciosos personajes que dirigís este mundo
que creéis que es vuestro
para hacer experimentos sobre nosotros,
disfrutar de nuestras vidas que necesitáis
para respirar en vuestros organismos tóxicos
de insecto y  de reptil.

Sois la basura de esta tierra
Sois el veneno de esta nuestra tierra
que nos habéis robado,
que  habéis destruido y maldecido
desde vuestras cuevas del infierno.
Torturadores y justicieros del mal
un día vendrá la venganza, prometido.

¡Un día llegará el momento en que
los santos inocentes entrarán en vuestras cavernas!
con hachas y cuchillos, con machetes y bastones
para cortar vuestras cabezas de lagartos traicioneros
y de larvas consumidas por el odio.


Un día la inmensa masa, (cuando despierte de esta pesadilla sin nombre)
vendrá hasta vosotros, 
grotescas entidades que sois y que siempre
seréis,
para eliminaros completamente de este planeta.


8/2/12

Un nuevo día

Foto de Sergio Bagna




A veces me quedo quietecita, tranquila y quieta como un árbol. Y lloro. Lloro por todo esto, esta paz y esta impaciencia, por todo lo que esta pasando y pasará lloro por lo bello y lo feo, por el dolor de los otros que es como algo pegajoso y amargo, por el sufrimiento no solo de los humanos pero también de los animales, de las plantas, de la tierra entera, lloro por lo que pasará y lo que pasó, lo que pasó dejando huellas que no somos capaz de ver y si las vemos no somos capaz de mirarlas, por esta indiferencia lloro, esta desfachatez que va con esta indiferencia, este orgullo que va con esta desfachatez, tantas cosas me hacen llorar, todo lo que pasó que solo dejó huellas marcadas por el desprecio, y nosotros seguimos andando como si nada, lloro por nuestros antepasados que lucharon por nada y que no se podían imaginar nuestro conformismo, nuestro cinismo, nuestro egoísmo, por ellos y los de mas allá, los de siempre, los que sin ellos no estaríamos aquí mirando sin ver todo esto desde un lugar que nos parece intocable, pero que sinvergüenzas que somos, que ignorantes que somos, que resecos están nuestros corazones incapaces de distinguir la luz de la oscuridad, lloro por estos corazones porque ya no son corazones sino objetos sin alma, sin forma, sin esencia, sin presencia, todo esto me hace llorar, nuestras vidas que pasan y pasarán y que son como una brisa apenas perceptible en el universo, por la repetición de todo, la ausencia de reconocimiento, lloro por los culpables que nos tienen atados los pies, que repiten desde siglos y siglos los mismos crímenes contra la humanidad y nosotros no somos capaces de luchar contra ellos y por que me pregunto, y así siglo tras siglo, los mismos crímenes contra la humanidad, los mismos crímenes, los mismos.







27/1/12

Estar en paz

Soy como una perra, mirando el horizonte.


Tomé una gran decisión, a principios de este año: estar en paz. Y lo estoy logrando.

Me encuentro con más energía, con más fuerza, con más alegría. Todo me parece un milagro: estar en vida, el cielo, mi perra Laika. Todo es bello. Todo lo que toco, lo que esta cerca de mí y dentro de mí. Mi cuerpo, mi cerebro, mi habitación. Acepto lo que tengo y esto para mí es estar en paz.

No más peleas, con mi esposo por ejemplo. No más rabia. Si aparece la rabia la hago desaparecer con una pequeña sonrisa. Y una gran respiración. No mas disgustos porque me encuentro con gente que no saben dónde esta Irán. No más enfados porque mis vecinos ignoran que los responsables de esta crisis es debida a los bancos. Por la noche duermo en paz, también. Bueno, todo es relativo, claro está.

Esta paz no quiere decir que no mire este mundo tal y como es. Puedo mirarlo, y con más inteligencia. Con más separación. Con más gusto. Como mejor, leo más, fumo, ando una hora al día con Laika en un campo que me abre puertas a la meditación. Caminar es meditar. Caminando y meditando miro a este mundo, lo estudio, lo percibo. Hay tantas cosas que tengo que descubrir, aún. Pero primero estar en paz. Es la base.
Laika.

¿Por que todo esto? No soy la única que siente este deseo como de separarse, aunque sea sutilmente, de todo esto que esta ocurriendo. Quizás para entenderlo mejor desde otra perspectiva más intima. Más suave. No sé. Es lo que hay.


Dos perros mirando mis paseos.

Acabo de terminar un libro muy interesante, otro libro que habla de la guerra. Bueno, es un tema que me interesa, y un tema actual. Aquí va el libro.



He aprendido mucho, durante estos últimos años, sobre los Todo poderosos, esta especie que yo no considero humana. Antes, cuando leía sobre la guerra, creía que habían buenos y malos. Ahora sé que la guerra es un momento de gran psicopatía universal. En ella participan a gusto los psicópatas: los lideres, de todos los bandos, los soldados, de todos los bandos, y los lacayos: de todo tipo, en todas partes. De esto hablaba también Saint-Exupery en uno de sus libros,  este.



Terrible, la guerra. Ver que es siempre como una partida de ajedrez: cae un peón, y en una batalla pueden morir 300 mil personas en unos días. Cae otro peón, y son unas cuantas ciudades que han sido bombardeadas y dejadas como escombros. Un caballo que se mueve, es todo un ejército eliminado. Y mientras ellos juegan, entre copitas de Ron y cigarros, millones de personas son enterradas vivas, es un decir. O quemadas vivas. Todos hemos visto estas imágenes en la tele, pero siempre con la particularidad de que unos estaban para “defender” el planeta de la libertad. Pero el resultado es, ha sido todo lo contrario. Entonces ahora cuando leo sobre la guerra, y este libro que acabo de terminar habla de ello, cuando lo leo desde esta nueva paz que se ha instalado en mí, puedo verlo todo mucho más claro. Y entenderlo con una claridad que sí, duele. Pero que abarco en mis corazones de ser humano. Todos tenemos muchos corazones, esto lo vamos descubriendo con la edad.


Mis tres mosqueteros.

Este libro habla pues de la guerra pero como la vivieron 6 mujeres en Inglaterra. Sin embargo estas mujeres podríamos ser nosotras. O nosotros. Son, yo creo, nuestras abuelas que tenemos pero que no sabíamos que teníamos. Aquí están, bajo las bombas, en el terror, en las alegrías también. ¿Qué es lo que nos están diciendo ahora, en 2012? Algo nos tienen que decir, y desde la paz hay que saber escuchar sus voces. No es fácil. Pero es esclarecedor. Por una parte nos muestran lo absurdo de la guerra, por otra parte nos hacen entender que lo que tenemos, esta vida, esta casita, los libros, mis perros, tantas cositas más, es muy, muy frágil. Frágil, delicado, bello. Lo mío, mi vida, pero también tu vida, tus cositas, y las de ellos, los que estos seres tan poderosos y no humanos quieren atacar.

No olvidemos esta paz interior. Que la paz te acompañe, compañero.

Ojos de Skyppy.

8/1/12

Esencia



Que vergüenza de mundo, sí sí, un mundo vergonzoso que va esclareciéndose dentro de mí, (pobre humana que va desnudando estas capas de piel de cebolla que todos llevamos y que necesariamente tenemos que quitar para llegar a lo que se parezca más a la estricta verdad,  a nuestro centro, al centro de todo)... No nos queda otra. No nos queda otra que mirar este mundo y en silencio, desde el silencio, acapararlo, desnudarlo, con escrutinio, con atención. Es que no nos queda otra porque de lo contrario no llegaremos tampoco a esto tan esencial que es nuestra propia y única esencia, y esta esencia, que solo es posible encontrar en la soledad, es lo que somos. Y siendo lo que realmente somos podremos cambiar este mundo. Quitarle la vergüenza, limpiarlo de esta horrorosa mentira que dura desde hace tantos milenios, almenos hagamos este pequeñito esfuerzo que pide, cierto, mucho trabajo.