28/4/11

Una nueva Tribu




Sentaditos enfrente de la tele no vemos nada y es lo que quieren los todos poderosos que se creen los amos de este mundo. Que no veamos nada, ni la tierra ni el sol. Porque el sol esta en plena acción, aquí tengan las pruebas de este amigo bloguero que tuvo la audacia de fotografiar este dios de energía y vitalidad.

Y también aqui, otra reflexión sobre el sol.




Sentaditos enfrente de este aparato inventado por los todos poderosos no somos capaz de reaccionar ante todo esto que esta ocurriendo, ni tampoco somos capaces de hacernos preguntas ni buscar las respuestas. Hace muchísimos años conocí una monja de ya mucha edad que no paraba de afirmar que la tele era una “invención del diablo”. Yo en aquel entonces solo me reía de ella, pensando que estaba medio loca por decir estas tonterías. Y sin embargo cuanta razón tenía.



Una invención para hacer de nosotros unos deshumanizados, de los pies a la cabeza. Es lo que quiere el diablo, que vendamos nuestra alma. Ni más ni menos. Esta historia es vieja como el mundo. Y el diablo lo esta consiguiendo.



Pero no de todos y esta es la buena noticia. No todos aceptamos de vender nuestra alma a estos todos poderosos, insectos que lo quieren controlar todo, sobretodo nuestros pensamientos y sentimientos. Para hacer de nosotros un ejército sin ojos.




Hay una Tribu que se esta formando de gente abierta, que cuestiona y que no acepta bajo ningún concepto ser sujeto de. No se trata de personas que en vez de mirar hacia aquí miran hacia allá. Porque allá es igual que aquí. Todo esta corrupto e infiltrado por esta maquinaria de los Insectos, que lo controlan todo, hasta la disidencia. Esta Tribu mira hacia arriba, es decir hacia abajo, hacia dentro, hacia la oscuridad de uno mismo que es la oscuridad (o claridad) del Cosmos. Esta Tribu comparte intuiciones, sueños, filosofías, cuestionándolo todo. Esta Tribu esta harta de las mentiras pero sabe muy bien que las mentiras es otra falacia, que lo que hay que estudiar no son las mentiras pero las verdades.



¿Haces parte de esta Tribu? ¿De estos viajantes sin techo ni tele? ¿De estos solitarios que pasan a veces noches en vela encontrando sentido a todo este sin sentido?



Si hay un cambio, y lo hay dicen los descendientes de los mayas, llegará con el Sol, este dios supremo de voz potente y de fuerza indestructible. Estamos viendo estos cambios en la Tierra. Somos testigos, los que no miramos la tele, de muchos cambios y empezamos a ligar cabos. Y también somos testigos de un cambio más sutil, interno, de esta luz interna que nos ilumina el camino, apartando sombras y abriendo otras fuentes, otras puertas, otros senderos. Es maravilloso.

12/4/11

Desnudar esta realidad


Aprendiendo de que esta compuesta nuestra realidad uno va aprendiendo porque nos han mentido.


Sigo pensando que mi “pesimismo” no es tal y como parece. Algunos de los que me tratan de pesimista o negativa están en el mismo barco que yo, en el mismo Titanic. Denuncian los hechos, critican.



Yo soy lo que soy: una mujer que vive en el Siglo XXI y que esta empezando a ser conciente de lo que ocurre a mi alrededor. Ni más ni menos. Mi visión de lo que esta pasando es personal pero se basa en una reflexión. Que también es personal pero que esta en acuerdo con otras reflexiones de otras mujeres y hombres que viven el mismo despertar en este mundo a punto de caer en el abismo. Y creo que afirmar esto, que el mundo esta a punto de caer en un abismo no es pesimismo pero realismo en su más pura forma.



Es importante saber que la OTAN esta tirando bombas con uranio empobrecido sobre la populación de Libia pero más importante es saber el porque lo están haciendo. Los hechos siempre tienen una cola de serpiente venenosa detrás y esto hay que estudiarlo y pensarlo, día y noche para no caer en el conformismo destructor. Es él, este conformismo, que nos esta llevando al abismo.



En Alemania, a finales de los años 30, también hubo mucho conformismo. Los ciudadanos alemanes hicieron como hacemos nosotros: se creyeron las mentiras, al principio pequeñas y luego más grandes, pero se callaron y bajaron la cabeza, como buenos ciudadanos. No sabían pues que esto les llevaría al abismo y que este silencio, que es complicidad, llevaría a todo el planeta al hundimiento.



Hay muchas maneras de luchar contra esta falsa realidad y la primera es la reflexión. Hacerse preguntas. Indagar. Investigar. Están ocurriendo muchas cosas y pasamos de ellas como si no fuesen importantes. Nos creemos todo lo que nos dicen porque estamos programados desde el nacer a creernos todo. Nuestro trabajo tiene que ser el de desprogramarnos. Esto pide tiempo y paciencia. Pide hacer frente a esta realidad, totalmente falsa, que nos están vendiendo de la misma manera que nos venden coches y viajes al paraíso. El paraíso no existe porque aún no lo hemos construido. Y por lo que veo vamos a desaparecer de la tierra antes de que esto sea posible, este paraíso que solo es realizable con esfuerzo, conciencia y dolor.



El Titanic se hundió y fue en parte porque el capitán creyó que nunca se hundiría. No vio el peligro, no lo supuso, no vio que el Titanic podría hundirse. El capitán estaba loco. Era un loco. Así va nuestro planeta con nuestros capitanes locos y mentirosos, incapaces de ver que esta locura suya y que las mentiras que habitan sus cerebros de insecto harán que esta nave se hunda dejando sobre su faz solo un terreno de sal y cal. Habremos desaparecido por haber hecho confianza a capitanes delirantes y completamente insensatos.

31/3/11

Recordando a Maurice Bishop


Recuerdo otras invasiones que me dejaron en un limbo de tristeza y de rabia. Todas las invasiones son injustas y todas tienen el sello norte americano.


Recuerdo el asesinato de Maurice Bishop en la pequeñita isla llamada Granada. Yo había seguido su historia, de este bello Maurice. Me gustada su política social, además era un héroe para mis amigos africanos. Pero los americanos lo asesinaron, justamente por su política social, entre otras cosas. Lo asesinaron e invadieron la isla. Es un leitmotiv para ellos, asesinar e invadir. Son así.

 
Esto ocurrió en 1983.



Pero lo de Maurice me dolió mucho, y empecé entonces a mirar a Estados Unidos con una nueva mirada, una mirada de alejamiento para ver un poco más claro. Sigo con esta mirada, evidentemente. ¿Cómo podemos olvidar las atrocidades que han hecho? Uno no puede olvidar. Uno no debe olvidar.



Antes hubo lo de Chile, claro. Esto también me dolió. ¿Acaso se puede olvidar lo de Chile? El tiempo no borra las atrocidades. La nueva generación quizás no sepa. Para esto están las bibliotecas, por favor.



Han pasado los años y muchos años y aún recuerdo cuando supe lo del bello Maurice. Estaba con mi amigo Touré, vino Diop a anunciarnos que había ocurrido algo terrible en Granada. Touré, que es musulmán, se fue a la habitación del lado a rezar y yo me quedé tomando té con Diop. Era un día de otoño, ¿como podían pasar cosas así, en el mundo? Pero Diop reía y me hablaba de su mujer que en Guinea esperaba un crío, y pronto. La vida seguía, como si nada. Siempre es así. La vida sigue, como si nada.



Han habido otras invasiones, otros asesinatos, habrán y seguirán porque son así. No les importa nada, lo quieren todo para ellos, les gusta destruir, destabilizar, desmoralizar. No quieren que los pueblos sean libres. Ni ahora ni nunca. Y ahora menos que nunca.



Pero yo nunca olvidaré al bello Maurice. Era alto y fuerte, valiente, energético, un hombre integro. Lo asesinaron como a un viejo perro pero yo lo recuerdo como fue, un héroe. Y es así como se trabaja la memoria, recordando a los que no han abdicado, a los que supieron quedarse depie, sin doblar, derechos como un árbol sano, bellos como un paisaje de primavera, fuertes como osos. La memoria esta hecha de estos recuerdos para no volver en el limbo. Recuerdo y soy. Y soy lo que soy gracias a mi memoria.


Maurice Bishop hace parte, entre otros muchos, de mi conciencia.

29/3/11

Leyendo libros de guerra


Los libros de guerra están llenos de humanidad, por esto me gusta leerlos. Me gusta, necesito aprender sobre esta humanidad, esta fraternidad vivida en tiempos de gran dolor, en tiempos de esperanza y de lucha.

La guerra en Libia ya casi esta olvidada, otras cosas cuentan, la guerra de Libia pasa, como pasa el viento. ¿Qué importa que gente que no conocemos mueran bajo bombas enviadas por la OTAN? No importa. Lo que importa es que tengamos el petróleo cerca de casa, para nuestros coches.

Me encuentro sola. Vivo muy aislada de todo y de todos por eso me gusta leer estos libros que me hablan de los años 40 y donde mucha gente vivió momentos de gran cambio, donde la gente luchaba el día a día de una manera profunda y vital, con sus dificultades y sus pequeñas alegrías que eran inmensas, después de todo. Faltaba de todo y lo poco que había era un tesoro. Grandes batallas eran realizadas por hombres que luchaban para restablecer un nuevo Orden. Los soldados morían por una libertad que era falsa, los políticos luchaban para pillar y guardar. Pero en las casas cada día era un milagro vivir. Un milagro o un infierno.



La guerra de Libia ya se esta olvidando gracias a nuestro conformismo obsceno. Pero ni esto sabemos, ni sabemos que somos obscenos. Solo deseamos sentarnos delante de la tele, vivir en una fantasía, hablar de cosas inútiles, comprar cosas inútiles, transformarnos en seres inútiles.


Me gusta leer libros de guerra donde las mujeres y los hombres pasaban momentos duros y al leer sobre ellos comparto algo que se me es dado como una flor. Tantos hombres murieron por una causa inútil ya que era la causa de los políticos. Tanta miseria por nada, tanto sufrimiento por nada. Ellos no lo sabían. Pero nosotros, aquí y ahora lo ignoramos, hacemos como si nada, por eso somos obscenos. Porque no nos importa nada, ni los que lucharon antes ni los que luchan ahora. Si nos viesen, estos martires de las grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial, ¿qué pensarian de nuestra triste escabrosa indiferencia de todo?





Profundidad, hermandad, fraternidad, esto leo en los libros de guerra, esto comparto desde mi soleada habitación mientras los perros afuera ladran de alegría y otro día de la guerra de Libia pasa, como si nada.



Estoy leyendo: The War, A Concise History 1939-1945, escrito por Louis L. Snyder

17/3/11

Nuestro futuro sin luz



¿Es que nos estamos dando cuenta de lo que esta pasando?


Nos están atacando desde todos los frentes: por aquí una posible guerra mundial. Por allá terremotos. Más allá unas radiaciones nucleares que harán de este planeta un camino hacia la extinción. Porque no olvidemos una cosa y que es muy seria: la radioactividad es una asesina que no tiene remedio. Tenemos el ejemplo de Chernobyl. Si miramos atentamente Chernobyl vemos que la tierra, en Chernobyl, sigue muerta, sin vida, y esto para centenares de años.


No se si estamos concientes de lo que esta pasando. ¿Acaso nuestros padres fueron concientes de Hiroshima y Nagasaki? Aquello debió ser una puerta al despertar del peligro nuclear, al despertar de nuestro futuro sobre la tierra. Pero no. No paso nada. Aquello ocurrió tan lejos, pensaron nuestros padres inocentemente. Y en este caso, ser inocente es firmar un contrato de muerte, con el diablo.


No somos concientes de nada, en particular no hemos aún analizado por que el mundo sigue este rumbo de destrucción y de desgracia. Si solamente parásemos de mirar la tele, que nos distrae con tanta fuerza de la realidad. Si solamente tuviésemos el tiempo de mirar lo que nos rodea, estudiar los que dirigen este planeta y que lo hacen tan mal,  estos comediantes del caos y tan adictos al deseo de hacer sufrir y de dañar. Veríamos que estos psicópatas han tomado la rienda de nuestras vidas y que nos hacen andar en un camino que no tiene salida. Y vamos caminando, ciegos, impertúrbales y tozudos.


No, no nos damos cuenta de nada, ni del dolor de nuestros vecinos ni de la razón de tanto dolor, de tanta miseria. Ya que lo que tendríamos que hacer es contestar a esta simple pregunta: ¿Por qué? Pero no lo hacemos. Ya no somos capaces de reaccionar. Y cuando un animal no es capaz de reaccionar tampoco es capaz de sobrevivir.


Como no somos capaces de recapacitar ni de reaccionar estamos perdidos. Nuestra especie, la especie humana, pasara. Desapareceremos. La radioactividad nuclear nos matará a todos, y esto es nuestro futuro. Un campo muerto, sin vida, sin luz.


Es muy triste pero es así.


15/3/11

Con esta imagen me quedo




Con esta imagen me quedo, con esta imagen de tristeza y desaliento, de gran soledad, de pena, de impotencia. No es una foto impactante, es solo una foto humana, que me toca, a la cual puedo identificarme, en la cual puedo entrar y rozar, virtualmente, a estos desconocidos que son mis semejantes, con sus penas y sus desgracias que no tienen nombre.


Con esta imagen me quedo para pensar sobre esto, lo que nos une, lo que nunca nos separará, lo que no tiene fronteras. El sufrimiento no tiene fronteras. El sufrimiento es universal.



Con esta imagen me quedo, estos hermanos japoneses. Solo mentalmente puedo acercarme a ellos y decirles lo mucho que siento todo esto. Sin palabras, sin gestos, desde mi mente pensar en ellos, acompañarlos mentalmente, seguirlos, apoyarlos desde mi pequeño núcleo interno. No puedo hacer más. Y todo el día acordarme de ellos, y no olvidarme nunca que todos estamos unidos por un lazo invisible que se llama compasión, amor, ternura.



Lo que esta pasando en Japón es una lección de vida, para todos, con diferentes grados. A cada uno le toca sacar un saber de esta tragedia.


9/3/11

Camino hacia la guerra





Parece mentira pero sí, vamos hacia la guerra. Ya el camino esta trazado y pase lo que pase no hay marcha atrás.

Y esto, ¿por qué? La ignorancia no abre puertas al entendimiento. Tenemos que estar informados y esto PASE LO QUE PASE. El saber protege, dice un dicho.

Quiero decir aquí también que cada día admiro más y más a Cuba y a Venezuela.


Y ahora pongo aquí un enlace al programa venezolano de Walter Martínez donde encontraremos información para entender lo que está pasando en este conflicto de Libia que pronto se transformará en un conflicto mundial.

Muchísimas gracias pues al Proyecto Matriz y a la televisión de Venezuela.




Enlace

Enlace del programa del 8 de marzo 2011

8/3/11

Querida amiga iraquí,






Hoy me gustaría tanto estar a tu lado y decirte que ser mujer es un honor. Que nacer mujer es un gran misterio. Que todas las mujeres tenemos que estar orgullosas de ser ante todo una mujer.


Me gustaría mirar tus ojos y que veas que la mujer es una de las creaciones más bellas del mundo. Que la mujer, en todas partes de la tierra, es un ser fuerte y valiente. Que todas ellas son mis heroínas.


Quiero que entiendas, pero sé que ya lo sabes, que aunque seamos victimas de este patriarcado psicópata, seguimos siendo portadoras de vida, y seguimos siendo las más fuertes y las mas valientes. Las guerras y los genocidios pueden pasar, y pasan y pasarán, y nosotras seguiremos en guarda, llorando nuestros hijos e hijas, llorando la sangre sobre la tierra, llorando y gritando al cielo todo esto. Nadie nos va a callar este grito de repulsa.


Desearía decirte que un día las mujeres volveremos a tener este espacio de poder que tuvimos y que nos quitaron. Volveremos a decidir sobre la tierra y nuestras decisiones no serán bélicas. Lo sé. No es que lo sepa intelectualmente, pero lo sé desde mis entrañas. Desde mi corazón. No sé tampoco cuando esto ocurrirá, quizás dentro de diez mil años, quizás en otro planeta, pero pasará lo que pasará.


Estamos cansadas, tú lo sabes, de tanta barbaridad, de tanta injusticia y de todas estas guerras creadas por los militares, la iglesia y los políticos. Esta gente, la mayoría hombres, no sirven para nada y nos están llevando a la hecatombe. Las mujeres seguimos presentes, ejemplo de valentía.


Mis heroínas son todas las mujeres del mundo, del Polo Norte al Polo Sur, todas sin excepción. Y estos días sobre todo las mujeres del Medio Oriente, y en particular las de tu país, Irak.


Mientras tanto tenemos que apoyarnos las unas con las otras. Tenemos que leer, aprender, reflexionar. Tenemos que hablar, escribir, denunciar. Tenemos que leer y aprender de otras mujeres, tomar ejemplo sobre ellas, saber que si ellas lucharon también nosotras podemos luchar.

Un día ya no habrán mas niñas victimas de estos psicópatas que mandan el mundo. Las primeras victimas, en todas las guerras, siempre son las mujeres. Las primeras victimas, en todas las sociedades, modernas o no, son las mujeres. Esto tiene que acabar.


Amiga, nuestro deber como ciudadanas del mundo, como mujeres del mundo, es reflexionar sobre todo esto. Luchar para la paz necesita una profunda reflexión sobre lo que significa realmente la paz versus la guerra. Significa reflexionar sobre nuestra educación, sobre la educación que damos a nuestros hijos. Tenemos que ser activistas en nuestras casas y nuestras camas, para empezar.


Tenemos que romper esquemas, abrir los ojos, parar de ser unas niñas y empezar a madurar. Debemos mirar esta realidad y ver lo que realmente esta pasando, y el por que aceptamos sin decir nada. Es nuestra obligación re-aprender nuestra Historia y nuestro lugar en esta tierra. Y sobre todo, ver esta realidad lo más nítidamente posible, sin miedo.


¿Quiénes son los responsables de todo esto que está ocurriendo? ¿Somos cómplices de ello? ¿En que sentido hemos abdicado? Ser mujer es aprender a ser libre, libre de todas las mentiras y libre de todos los prejuicios. Es un trabajo infinito, el ser mujer.


Mi primera obligación es renunciar a los cuentos de hadas, y renunciar a repetir comportamientos que no van con mi concepto de la vida, y renunciar a entrar en este juego que la sociedad quiere que entre. Mi primera obligación, como mujer, es ver el Mal en toda su fuerza, y parar de tenerle miedo. Esta es la primera educación que tenemos que tener en mente. Y luego empezar a analizar el porque y el como.


Las puertas no se abren ante la ignorancia. La libertad no llega cuando no reflexionas sobre ella. La paz no se adquiere si no sabes porque hay guerras. Esto para mí, mujer, es el primer paso que tengo que hacer. Cueste lo que cueste.

Querida amiga iraquí, quiero que sepas que hoy pienso en ti, en tu madre y tu abuela, en tus tías y tus primas. En tus amigas, que sufren el mismo horror que el tuyo. En mi corazón estás en este día de la mujer, que es otro día normal y corriente en la vida de todas las mujeres.

1/3/11

Fahrenheit 451



En 1966 François Truffaut hizo su mejor película, a mi punto de ver: Fahrenheit 451.


Esta película fue realizada cuando aún no habíamos pisado la luna (si es que realmente la pisamos en 1969). Fue hecha cuando no existían aún los ordenadores particulares ni teníamos idea de lo que era el Nuevo Orden Mundial. Yo siempre he pensado que Fahrenheit 451 hablaba de un mundo imaginario, futurista pero improbable. Me equivoqué.


Fahrenheit 451 habla de nosotros pero no en el futuro, si no mas bien en un ahora que será nuestro futuro si no hacemos nada para cambiar el curso de las cosas.


Un hombre, en la película, de repente empieza a despertarse. Y a hacerse preguntas. En el mundo de Fahrenheit 451 los libros están prohibidos. Nadie puede leer so pena de ser arrestado. Y los libros son quemados. Los libros, en el mundo de Fahrenheit, son símbolo de nuestra Historia. Son, ni más o menos, el saber que puede liberarnos. El poder, en Fahrenheit, no quiere de gente que sepa, que sienta, que se haga preguntas, que sabiendo, se rebelen. Lo que importa es la propaganda, la desinformación y el silencio.


Nunca me hubiese imaginado que esta obra de Truffaut fuese, hoy en día, tan actual y tan importante. Se habla mucho de la película y de la obra 1984. Truffaut hizo algo parecido, una critica muy sutil sobre lo que se acercaba a paso de liebre sin que apenas nos diésemos cuenta de ello. Si en el Siglo pasado esta película parecía de ciencia ficción, hoy ya no lo es. Hoy es una película muy reflectiva sobre lo que somos, sin darnos cuenta de ello. Y lo que seremos.


Hay hombres y mujeres libres, también en Farenheit 451, y gracias a ellos hay esperanza.


Esta película es una pequeña joya olvidada. Y es por esto que hay que mirarla, verla, vernos en ella y reflexionar sobre nuestro presente y futuro. En la película se queman libros, hoy tenemos el peligro de que un día los psicópatas decidan quemarlos también, y también quitarnos el Internet, fuente de saber y de aprendizaje. El mundo de Farenheit 451, no lo olvidemos, es nuestro mundo. Es el aquí y el ahora pero estamos tan atontados que no lo vemos. Pues ya es hora de despertarnos.


http://www.youtube.com/watch?v=aWFmKt9NVMw

19/2/11

Mujeres



"Each single one of us must evolve an inner scheme of defence to hold on to and use, if necessary, ten thousands times a day, to ensure that neither a part nor the wohole of this, is to get us down." (E. M. Delafield, 1940)

Que dolorosas que son estas historias de mujeres que vivieron durante la segunda guerra mundial en Inglaterra y que han dejado escrito, en diarios o cartas o artículos, sus experiencias, el día a día, el sobrevivir en aquellos días que desde mi mesita de trabajo veo como un túnel sin luz, algo muy apenado, muy pálido también, como un camino sin salida, un paisaje sin sol, un paisaje paralizado bajo una tierna decrepitud, casas bombardeadas, suelos abiertos, aviones sobrevolando la ciudad tirando bombas, fabricas multidisciplinadas con miles y miles de mujeres trabajando día y noche para la guerra, para el honor, para salvar la patria, mujeres pilotos, mujeres conductoras de tren, de tranvías, de barcos, enfermeras, secretarias, artistas, periodistas, amas de casa, conductoras de ambulancia, todo tipo de mujeres día a día en un esfuerzo de sobrevivir en este subterráneo sin salida, los hombres en el campo de batalla, la carne de cañón en el campo de batalla, los políticos tomando el té, como siempre, como siempre ha sido en este mundo de psicópatas, las luchas cotidianas de estas mujeres que vieron el mundo cambiar en medio del dolor y de la destrucción y que fueron participes de un nuevo orden mundial, desde mi mesita de trabajo las veo en este cambio, y en medio del horror estas mujeres ya no serian las mismas, ya nadie podría verlas de la misma manera, en medio del infierno se abrían puertas, posibilidades, caminos antes no tomados, me gusta verlas en sus uniformes, en sus sonrisas, en sus dudas, en sus penas, en sus lagrimas, en sus risas, me gustaría viajar en el tiempo y acercarme un poco más a ellas, rozarlas con mi mirada, sentir su fuerza, sus debilidades, acercarme a ellas en sus miedos, en sus esperanzas, sus esperas, seguirlas con mi mirada por las calles en busca de trabajo, de comida, en los autobuses cansadas de haber trabajado doce horas seguidas haciendo balas mortíferas, en su cansancio, su cansancio…





Que triste y amargo es este libro y a la vez que fuerte, como me da energía pensar que ellas sobrevivieron para hablar de ello, para mostrarme que todo se sobrepasa, que la palabra imposible no existe, que en tiempo de guerra como en tiempo de paz hay que avanzar, sin miedo, que hay que luchar, sin miedo, sobre todo en tiempo de paz hay que luchar para que las cosas cambien y no volvamos a lo mismo, siempre a lo mismo…







En este mundo que se está cayendo y rompiendo en padazos, leer sobre ellas me tranquiliza.


(El libro que estoy leyendo: Hearts Undefeated, Women's Writing of the Second World War, edited by Anne Boston)

Yo puedo llorar


A veces, la mayoría de las veces, lo mejor que puedo hacer es quedarme quieta, en silencio, viendo como este mundo, nuestro mundo, va despedazándose poco a poco.


Lo que duele: el cinismo absolutamente fantástico de los gobernantes, y digo: la locura de esta gente. Y digo: sus enfermedades mentales que son proyectadas sobre la condición humana y hacen de esta un infierno. Esto se llama, el estudio de estos enfermos, la ponerología.


El diablo existe, son ellos sus mensajeros. Están aquí para hacernos sufrir. Son los maquinadores de guerras y torturas.


¿Qué podemos hacer ante esto? Las guerras no pararán nunca mientras ellos estén en el poder. No solamente el poder político pero todos los poderes: el judicial, el policial, el medical, el social, el cultural…


Hasta que no nos demos cuenta de todo esto no podremos salir de esta mándala negativa en la que estamos metidos. Es un círculo que tenemos que romper, ABSOLUTAMENTE. Tenemos que salir de este círculo para poder mirarlo todo con más claridad y cambiar lo que nos rodea, empezando cambiando nuestra mirada. Despertarnos. Des-programarnos.


Unos dirán: ¡pero no te hagas malas leches, hija! Siempre ha sido así y las cosas seguirán así hasta el final de los tiempos. Y yo les digo: no tiene que ser siempre así, si solo cambiásemos un poquito nuestra percepción de la realidad…


A mí no me gusta el mundo en el que vivimos, no me gusta ver tanto sufrimiento, no me gusta ver a psicópatas mandar este mundo. Son psicópatas: no sienten nada, son fantasmas sádicos, les gusta bañarse en el sufrimiento ajeno. Por esto crean guerras, hacen golpes de estados, inventan torturas, crean monstruos.


Luego hacen fiestas gargantuescas y se dan medallas entre ellos. Ayer Obama dio una medalla a Bush senior por su humanidad y su buen corazón. Es casi para reír si no hubiese detrás de este espectáculo patético más de un millón de victimas en Irak.


¿Lo tengo que decir más claro? A mi no me gusta que maten a árabes simplemente porque son árabes. Siguen los Nazis pero mucho más cínicos, mucho más violentos, mucho más sofisticados.


¿Me repito? Pues me voy a repetir hasta saciedad. Porque des-programarme para mí significa mirar este mundo, mi mundo, mi tierra, mi planeta, mis hermanos, con esta mirada clara, dolorosa y humana. Yo soy capaz de llorar. Los psicópatas no.

2/2/11

Carta a mi amiga iraquí


Mi querida amiga iraquí,

Hace mucho que te quería mandar esta carta pero no sabía que decirte ya que hay tanto movimiento, tantos cambios, tantas cosas que están pasando y no sabia como empezar, como continuar, qué decirte, como decirlo… Todo es tan confuso y a la vez cada vez más claro. No es una contradicción, ya que en medio de la confusión, en medio del caos aparece, aunque a veces no la veamos, una luz extraña y suave.


Princesa del desierto, cuantas veces he pensado en tí, recordando el dolor de tu bella figura, y en medio del silencio recordando a tu familia, padres y hermanos, tíos, abuelos, todos tus antepasados, deseando que la paz llegue en forma de caballo blanco galopante, en forma de libertad, deseando esta libertad para tu pueblo, tu país, tu región en esta parte del mundo que es ni más ni menos ahora un infierno y parece ser que será un infierno eterno, así lo han decidido los psicópatas que mandan el Imperio. Y cuanto sufrimiento antes que este Imperio caiga, pero caerá, ya te lo dije un día, esta es una de las únicas verdades del Universo. Todo lo que sube, baja, se estrella en mil pedazos y cuando más arriba sube más el impacto de la caída es enorme. Y este Imperio cuando caiga caerá de las nubes a una velocidad tremenda, al igual que han caído otros Imperios en esta corta historia de la nuestra Humanidad.


No nos confundamos: el Imperio podemos nombrarlo, pero el Imperio también es un conjunto de pequeños estados que viven de él, de organismos que están bajo su cargo, organismos de grande renombre, organismos que parecen serios y que parecen buenos pero que, cuando quitamos las mascaretas, muestran un deseo maléfico de destrucción y aniquilación. Ellos también caerán: Imperio, países y estados, organismos y sus promotores vestidos con trajes de multimillonarios.


En la ultima carta me habitaba una cierta desesperación que este año ha desaparecido. Quizás porque veo que el mundo esta en pleno cambio, quizás de ver revoluciones despertarse como flores después de un largo invierno me da energía. No todas las revoluciones son positivas, no soy tan candida como esto. Pero ver el pueblo despertarse, (no aquí pero allá) me produce una gran alegría. Ver al pueblo mostrar con el puño a los dictadores que les hacen sufrir me produce esperanza. Ver la hipocresía, verla realmente detrás de su mascareta falsa, me produce fe. Fe en la humanidad, fe en el cambio, fe en la fuerza de destrucción para construir un nuevo mundo.


Todo esto son palabras, es cierto. La realidad sigue siendo una pesadilla camuflada. La mayoría aún cree que estamos bien, que todo va bien en el mejor de los mundos. Cuando apuntamos del dedo a los dictadores enfermos mentales también tendríamos que apuntar a esta mayoría que se cree que el mundo esta en buenas manos, que cree que vamos a salir de esta situación como si nada, que todo esto es un mal rato que hay que pasar y punto. Mientras tengamos algo que comer, piensan. Pero el caso es que muchísima gente, millones y millones de personas no tienen nada que comer y que millares de seres humanos viven en países que hacen de ellos unos esclavos. Nosotros compramos barato y de mala calidad lo que ellos producen con sus vidas de esclavos. Es decir que vivimos en un mundo absurdo, inhumano y escabroso.

Me gustaría pedirte que no abandones la esperanza, que sigas luchando en este terrible cotidiano con fe, que sigas sabiendo que vosotros, mártires de esta tan gran injusticia que os ha caído del cielo, sois mártires no solamente por el gran sufrimiento que vivís, pero porque este sufrimiento permite que despertemos a esta realidad. Sé que mis humildes palabras no harán que paren las bombas sobre vuestras tierras, lo sé perfectamente y en parte es este saber que a veces me pide de callarme, no decir nada, no escribir nada. Simplemente guardar el silencio, en expectativa, un silencio reparador, un silencio lleno de amor y compasión.


Esta noche he soñado en un delfín que ha venido hasta mí, como tantas otras veces, y que me ha besado la frente. Y en mi sueño le he pedido que vaya hasta tí, como tantas otras veces, y que te bese la mejilla y que te haga ver el azul del mar.

18/1/11

El consuelo de un abrazo

Una de las cosas más difíciles que viví, al morir mi madre en 2003, fue la total ausencia de consuelo que sentí. Recuerdo con claridad que nadie me consoló: ni mi hermana, ni mi esposo, ni mis amigas, ni mi familia.

Pero sí una mujer totalmente ajena a mi vida, una compañera de trabajo que apenas conocía. Ella era ayudante del cocinero, en el hotel. Cuando volví al trabajo y al entrar en la cocina para llenar un cubo de agua (yo trabajaba como camarera de piso), vino hacia mí y me abrazó. Su abrazo fue fuerte, amistoso, cariñoso.

Desde entonces, también me doy cuenta, desde aquella mañana, nadie me ha vuelto a consolar. Ni nadie tampoco me ha abrazado de nuevo con aquella fuerza, aquellas palabras no dichas, aquel contacto físico consolador, lleno de silencio y de entendimiento.

Este desconsuelo es un manto negro que me ha habitado desde mi llegada aquí, en este país. Yo volví por varias razones y una de ellas fue retomar contacto con algo que tuve la impresión me habían robado: mi relación y unión con mi familia. Pero después de 30 años de ausencia me he dado cuenta, y esto desde que salí del avión y que constaté que nadie me había venido a recibir, que la familia fue un mito durante mis largos años de ausencia.

Un mito, una falacia, una gran mentira.

Abrir los ojos y madurar ha sido el trabajo que he realizado al volver. Quitar mascaretas sobre la idea de la familia, que yo creía presente en mi vida, presente y necesaria. Despojarme de ella ha sido una tarea que he tenido que hacer, con dificultad pero necesaria. Aceptar mi emigración. Aceptar mi separación.

Por otra parte también me he dado cuenta que la soledad sigue siendo mi mejor amiga, mi única consolación. Esta soledad habitada por animales y por libros. Es lo único que tengo.

Uno es emigrante toda la vida, uno lleva esta etiqueta como una bandera interna y por mucho que quieras quemarla, no puedes. Esto también lo he tenido que aceptar. Y aceptándolo he admitido mi condición de emigrante.

Volvemos a lo que creíamos nuestra tierra, nuestra patria. Todo esto también es una gran mentira. Para el emigrante no hay tierra ni patria. Solo un viaje eterno, como en el limbo. Un viaje inconsolable, un viaje abierto y sin raíces.

La única verdad en estos doce años que he vivido aquí fue aquel abrazo de mi compañera de trabajo, aquel lazo que duró apenas unos segundos.

1/1/11

2011: Movimiento y cambio


Dicen que este año será el año del despertar, que la gente se dará cuenta de realmente lo que está pasando, de que caerán mascaretas y mascaretas, de que al fin nos daremos cuenta que no necesitamos a nadie ni nada para abrir nuestra espiritualidad y reconectar con nuestras fuerzas y las energías del Universo, este nuestro aliado y amigo.


Me gustaría que este año sea un año de cambio. De evolución. De revolución. Un año más para abrir puertas y sobre todo ventanas. Un año más para madurar, es decir parar de creernos todas las mentiras que nos cuentan. Un año de lucidez. Un año donde la duda sea nuestro leitmotiv. Dudar de todo, hasta dudar de uno mismo. Es la única manera de avanzar.




Las palabras amor y felicidad no tienen sentido sin este cambio de paradigma, este cambio en la visión de las cosas que se nos presentan. Este año, predicen los astrólogos serios, va a ser un año de muchas sorpresas y de muchos movimientos: en los planetas, en las estrellas, en el sol, en el planeta Tierra. Tampoco podemos evolucionar si no tomamos realmente conciencia que hacemos parte integra del Universo, de que todo esta unido y de que estamos unidos a este Todo. Cambio en nuestra manera de vivir, de comer, de leer, de mirar. Siempre andar hacia lo profundo, lo integro, lo bello y lo verdadero.



Deseo cambio en mi vida, y deseo ver el cambio en la vida de los otros. Es lo que deseo para 2011.

6/12/10

Alucinaciones


Yo estos tres últimos días estoy alucinando. Sin embargo no he tomado de estos champiñones que producen visiones terroríficas. No, yo alucino simplemente mirando como van transcurriendo los eventos, alucino mirando a la gente y su conformismo enfermizo, alucino contemplando esta realidad que se va clarificando y desenmascarando.



Como reaccionar ante estas imágenes que se van ajuntando cual un inmenso rompecabezas. No lo sé, francamente. Cada uno tiene su manera de ver y de mirar. Cada uno tenemos nuestras reflexiones, muchos ni tienen esta capacidad. Para estos últimos me pregunto lo que les ha pasado. Debe ser que han mirado demasiado la televisión y la televisión se sabe pone en trance, hace que te conviertas en un zombie. No lo digo de broma. No es una broma, es algo tan triste como son tristes y desgarradoras las grandes epidemias. La Peste Negra durante la Edad Media mató alrededor de 25 millones de personas. La televisión no es que mate, pero vegetaliza a millares de seres humanos que al final del cuento ya no están ni capacitados para pensar por ellos mismos ni  de decidir entre la verdad o la mentira. Y esto va en crescendo. Gente inteligente sigue repitiendo el mensaje que reciben del aparato, sin preguntarse si es cierto lo que escuchan y sin preguntarse si es cierto lo que dicen. Pero si lo dice la tele tiene que ser cierto, para ellos.



Ah, que tristeza siento de ver como va el mundo, y cada día el mundo se esta estableciendo en un lugar inaccesible, como tapado por unas nubes tan negras que parecen nubes de un fuego imparable. Ya no sé que decir ante tanta inconsecuencia y tanto absurdo. El pasotismo del ser humano, en este caso de los españoles ante lo que esta ocurriendo, es de un trágico griego. Me quedo sin palabras ante esta función donde apenas se oyen los coros. Es que hasta me pondría a llorar de tanto silencio.