Y también aqui, otra reflexión sobre el sol.
Sentaditos enfrente de este aparato inventado por los todos poderosos no somos capaz de reaccionar ante todo esto que esta ocurriendo, ni tampoco somos capaces de hacernos preguntas ni buscar las respuestas. Hace muchísimos años conocí una monja de ya mucha edad que no paraba de afirmar que la tele era una “invención del diablo”. Yo en aquel entonces solo me reía de ella, pensando que estaba medio loca por decir estas tonterías. Y sin embargo cuanta razón tenía.
Una invención para hacer de nosotros unos deshumanizados, de los pies a la cabeza. Es lo que quiere el diablo, que vendamos nuestra alma. Ni más ni menos. Esta historia es vieja como el mundo. Y el diablo lo esta consiguiendo.
Pero no de todos y esta es la buena noticia. No todos aceptamos de vender nuestra alma a estos todos poderosos, insectos que lo quieren controlar todo, sobretodo nuestros pensamientos y sentimientos. Para hacer de nosotros un ejército sin ojos.
¿Haces parte de esta Tribu? ¿De estos viajantes sin techo ni tele? ¿De estos solitarios que pasan a veces noches en vela encontrando sentido a todo este sin sentido?
Si hay un cambio, y lo hay dicen los descendientes de los mayas, llegará con el Sol, este dios supremo de voz potente y de fuerza indestructible. Estamos viendo estos cambios en la Tierra. Somos testigos, los que no miramos la tele, de muchos cambios y empezamos a ligar cabos. Y también somos testigos de un cambio más sutil, interno, de esta luz interna que nos ilumina el camino, apartando sombras y abriendo otras fuentes, otras puertas, otros senderos. Es maravilloso.
























