19/2/11

Mujeres



"Each single one of us must evolve an inner scheme of defence to hold on to and use, if necessary, ten thousands times a day, to ensure that neither a part nor the wohole of this, is to get us down." (E. M. Delafield, 1940)

Que dolorosas que son estas historias de mujeres que vivieron durante la segunda guerra mundial en Inglaterra y que han dejado escrito, en diarios o cartas o artículos, sus experiencias, el día a día, el sobrevivir en aquellos días que desde mi mesita de trabajo veo como un túnel sin luz, algo muy apenado, muy pálido también, como un camino sin salida, un paisaje sin sol, un paisaje paralizado bajo una tierna decrepitud, casas bombardeadas, suelos abiertos, aviones sobrevolando la ciudad tirando bombas, fabricas multidisciplinadas con miles y miles de mujeres trabajando día y noche para la guerra, para el honor, para salvar la patria, mujeres pilotos, mujeres conductoras de tren, de tranvías, de barcos, enfermeras, secretarias, artistas, periodistas, amas de casa, conductoras de ambulancia, todo tipo de mujeres día a día en un esfuerzo de sobrevivir en este subterráneo sin salida, los hombres en el campo de batalla, la carne de cañón en el campo de batalla, los políticos tomando el té, como siempre, como siempre ha sido en este mundo de psicópatas, las luchas cotidianas de estas mujeres que vieron el mundo cambiar en medio del dolor y de la destrucción y que fueron participes de un nuevo orden mundial, desde mi mesita de trabajo las veo en este cambio, y en medio del horror estas mujeres ya no serian las mismas, ya nadie podría verlas de la misma manera, en medio del infierno se abrían puertas, posibilidades, caminos antes no tomados, me gusta verlas en sus uniformes, en sus sonrisas, en sus dudas, en sus penas, en sus lagrimas, en sus risas, me gustaría viajar en el tiempo y acercarme un poco más a ellas, rozarlas con mi mirada, sentir su fuerza, sus debilidades, acercarme a ellas en sus miedos, en sus esperanzas, sus esperas, seguirlas con mi mirada por las calles en busca de trabajo, de comida, en los autobuses cansadas de haber trabajado doce horas seguidas haciendo balas mortíferas, en su cansancio, su cansancio…





Que triste y amargo es este libro y a la vez que fuerte, como me da energía pensar que ellas sobrevivieron para hablar de ello, para mostrarme que todo se sobrepasa, que la palabra imposible no existe, que en tiempo de guerra como en tiempo de paz hay que avanzar, sin miedo, que hay que luchar, sin miedo, sobre todo en tiempo de paz hay que luchar para que las cosas cambien y no volvamos a lo mismo, siempre a lo mismo…







En este mundo que se está cayendo y rompiendo en padazos, leer sobre ellas me tranquiliza.


(El libro que estoy leyendo: Hearts Undefeated, Women's Writing of the Second World War, edited by Anne Boston)

Yo puedo llorar


A veces, la mayoría de las veces, lo mejor que puedo hacer es quedarme quieta, en silencio, viendo como este mundo, nuestro mundo, va despedazándose poco a poco.


Lo que duele: el cinismo absolutamente fantástico de los gobernantes, y digo: la locura de esta gente. Y digo: sus enfermedades mentales que son proyectadas sobre la condición humana y hacen de esta un infierno. Esto se llama, el estudio de estos enfermos, la ponerología.


El diablo existe, son ellos sus mensajeros. Están aquí para hacernos sufrir. Son los maquinadores de guerras y torturas.


¿Qué podemos hacer ante esto? Las guerras no pararán nunca mientras ellos estén en el poder. No solamente el poder político pero todos los poderes: el judicial, el policial, el medical, el social, el cultural…


Hasta que no nos demos cuenta de todo esto no podremos salir de esta mándala negativa en la que estamos metidos. Es un círculo que tenemos que romper, ABSOLUTAMENTE. Tenemos que salir de este círculo para poder mirarlo todo con más claridad y cambiar lo que nos rodea, empezando cambiando nuestra mirada. Despertarnos. Des-programarnos.


Unos dirán: ¡pero no te hagas malas leches, hija! Siempre ha sido así y las cosas seguirán así hasta el final de los tiempos. Y yo les digo: no tiene que ser siempre así, si solo cambiásemos un poquito nuestra percepción de la realidad…


A mí no me gusta el mundo en el que vivimos, no me gusta ver tanto sufrimiento, no me gusta ver a psicópatas mandar este mundo. Son psicópatas: no sienten nada, son fantasmas sádicos, les gusta bañarse en el sufrimiento ajeno. Por esto crean guerras, hacen golpes de estados, inventan torturas, crean monstruos.


Luego hacen fiestas gargantuescas y se dan medallas entre ellos. Ayer Obama dio una medalla a Bush senior por su humanidad y su buen corazón. Es casi para reír si no hubiese detrás de este espectáculo patético más de un millón de victimas en Irak.


¿Lo tengo que decir más claro? A mi no me gusta que maten a árabes simplemente porque son árabes. Siguen los Nazis pero mucho más cínicos, mucho más violentos, mucho más sofisticados.


¿Me repito? Pues me voy a repetir hasta saciedad. Porque des-programarme para mí significa mirar este mundo, mi mundo, mi tierra, mi planeta, mis hermanos, con esta mirada clara, dolorosa y humana. Yo soy capaz de llorar. Los psicópatas no.

2/2/11

Carta a mi amiga iraquí


Mi querida amiga iraquí,

Hace mucho que te quería mandar esta carta pero no sabía que decirte ya que hay tanto movimiento, tantos cambios, tantas cosas que están pasando y no sabia como empezar, como continuar, qué decirte, como decirlo… Todo es tan confuso y a la vez cada vez más claro. No es una contradicción, ya que en medio de la confusión, en medio del caos aparece, aunque a veces no la veamos, una luz extraña y suave.


Princesa del desierto, cuantas veces he pensado en tí, recordando el dolor de tu bella figura, y en medio del silencio recordando a tu familia, padres y hermanos, tíos, abuelos, todos tus antepasados, deseando que la paz llegue en forma de caballo blanco galopante, en forma de libertad, deseando esta libertad para tu pueblo, tu país, tu región en esta parte del mundo que es ni más ni menos ahora un infierno y parece ser que será un infierno eterno, así lo han decidido los psicópatas que mandan el Imperio. Y cuanto sufrimiento antes que este Imperio caiga, pero caerá, ya te lo dije un día, esta es una de las únicas verdades del Universo. Todo lo que sube, baja, se estrella en mil pedazos y cuando más arriba sube más el impacto de la caída es enorme. Y este Imperio cuando caiga caerá de las nubes a una velocidad tremenda, al igual que han caído otros Imperios en esta corta historia de la nuestra Humanidad.


No nos confundamos: el Imperio podemos nombrarlo, pero el Imperio también es un conjunto de pequeños estados que viven de él, de organismos que están bajo su cargo, organismos de grande renombre, organismos que parecen serios y que parecen buenos pero que, cuando quitamos las mascaretas, muestran un deseo maléfico de destrucción y aniquilación. Ellos también caerán: Imperio, países y estados, organismos y sus promotores vestidos con trajes de multimillonarios.


En la ultima carta me habitaba una cierta desesperación que este año ha desaparecido. Quizás porque veo que el mundo esta en pleno cambio, quizás de ver revoluciones despertarse como flores después de un largo invierno me da energía. No todas las revoluciones son positivas, no soy tan candida como esto. Pero ver el pueblo despertarse, (no aquí pero allá) me produce una gran alegría. Ver al pueblo mostrar con el puño a los dictadores que les hacen sufrir me produce esperanza. Ver la hipocresía, verla realmente detrás de su mascareta falsa, me produce fe. Fe en la humanidad, fe en el cambio, fe en la fuerza de destrucción para construir un nuevo mundo.


Todo esto son palabras, es cierto. La realidad sigue siendo una pesadilla camuflada. La mayoría aún cree que estamos bien, que todo va bien en el mejor de los mundos. Cuando apuntamos del dedo a los dictadores enfermos mentales también tendríamos que apuntar a esta mayoría que se cree que el mundo esta en buenas manos, que cree que vamos a salir de esta situación como si nada, que todo esto es un mal rato que hay que pasar y punto. Mientras tengamos algo que comer, piensan. Pero el caso es que muchísima gente, millones y millones de personas no tienen nada que comer y que millares de seres humanos viven en países que hacen de ellos unos esclavos. Nosotros compramos barato y de mala calidad lo que ellos producen con sus vidas de esclavos. Es decir que vivimos en un mundo absurdo, inhumano y escabroso.

Me gustaría pedirte que no abandones la esperanza, que sigas luchando en este terrible cotidiano con fe, que sigas sabiendo que vosotros, mártires de esta tan gran injusticia que os ha caído del cielo, sois mártires no solamente por el gran sufrimiento que vivís, pero porque este sufrimiento permite que despertemos a esta realidad. Sé que mis humildes palabras no harán que paren las bombas sobre vuestras tierras, lo sé perfectamente y en parte es este saber que a veces me pide de callarme, no decir nada, no escribir nada. Simplemente guardar el silencio, en expectativa, un silencio reparador, un silencio lleno de amor y compasión.


Esta noche he soñado en un delfín que ha venido hasta mí, como tantas otras veces, y que me ha besado la frente. Y en mi sueño le he pedido que vaya hasta tí, como tantas otras veces, y que te bese la mejilla y que te haga ver el azul del mar.

18/1/11

El consuelo de un abrazo

Una de las cosas más difíciles que viví, al morir mi madre en 2003, fue la total ausencia de consuelo que sentí. Recuerdo con claridad que nadie me consoló: ni mi hermana, ni mi esposo, ni mis amigas, ni mi familia.

Pero sí una mujer totalmente ajena a mi vida, una compañera de trabajo que apenas conocía. Ella era ayudante del cocinero, en el hotel. Cuando volví al trabajo y al entrar en la cocina para llenar un cubo de agua (yo trabajaba como camarera de piso), vino hacia mí y me abrazó. Su abrazo fue fuerte, amistoso, cariñoso.

Desde entonces, también me doy cuenta, desde aquella mañana, nadie me ha vuelto a consolar. Ni nadie tampoco me ha abrazado de nuevo con aquella fuerza, aquellas palabras no dichas, aquel contacto físico consolador, lleno de silencio y de entendimiento.

Este desconsuelo es un manto negro que me ha habitado desde mi llegada aquí, en este país. Yo volví por varias razones y una de ellas fue retomar contacto con algo que tuve la impresión me habían robado: mi relación y unión con mi familia. Pero después de 30 años de ausencia me he dado cuenta, y esto desde que salí del avión y que constaté que nadie me había venido a recibir, que la familia fue un mito durante mis largos años de ausencia.

Un mito, una falacia, una gran mentira.

Abrir los ojos y madurar ha sido el trabajo que he realizado al volver. Quitar mascaretas sobre la idea de la familia, que yo creía presente en mi vida, presente y necesaria. Despojarme de ella ha sido una tarea que he tenido que hacer, con dificultad pero necesaria. Aceptar mi emigración. Aceptar mi separación.

Por otra parte también me he dado cuenta que la soledad sigue siendo mi mejor amiga, mi única consolación. Esta soledad habitada por animales y por libros. Es lo único que tengo.

Uno es emigrante toda la vida, uno lleva esta etiqueta como una bandera interna y por mucho que quieras quemarla, no puedes. Esto también lo he tenido que aceptar. Y aceptándolo he admitido mi condición de emigrante.

Volvemos a lo que creíamos nuestra tierra, nuestra patria. Todo esto también es una gran mentira. Para el emigrante no hay tierra ni patria. Solo un viaje eterno, como en el limbo. Un viaje inconsolable, un viaje abierto y sin raíces.

La única verdad en estos doce años que he vivido aquí fue aquel abrazo de mi compañera de trabajo, aquel lazo que duró apenas unos segundos.

1/1/11

2011: Movimiento y cambio


Dicen que este año será el año del despertar, que la gente se dará cuenta de realmente lo que está pasando, de que caerán mascaretas y mascaretas, de que al fin nos daremos cuenta que no necesitamos a nadie ni nada para abrir nuestra espiritualidad y reconectar con nuestras fuerzas y las energías del Universo, este nuestro aliado y amigo.


Me gustaría que este año sea un año de cambio. De evolución. De revolución. Un año más para abrir puertas y sobre todo ventanas. Un año más para madurar, es decir parar de creernos todas las mentiras que nos cuentan. Un año de lucidez. Un año donde la duda sea nuestro leitmotiv. Dudar de todo, hasta dudar de uno mismo. Es la única manera de avanzar.




Las palabras amor y felicidad no tienen sentido sin este cambio de paradigma, este cambio en la visión de las cosas que se nos presentan. Este año, predicen los astrólogos serios, va a ser un año de muchas sorpresas y de muchos movimientos: en los planetas, en las estrellas, en el sol, en el planeta Tierra. Tampoco podemos evolucionar si no tomamos realmente conciencia que hacemos parte integra del Universo, de que todo esta unido y de que estamos unidos a este Todo. Cambio en nuestra manera de vivir, de comer, de leer, de mirar. Siempre andar hacia lo profundo, lo integro, lo bello y lo verdadero.



Deseo cambio en mi vida, y deseo ver el cambio en la vida de los otros. Es lo que deseo para 2011.

6/12/10

Alucinaciones


Yo estos tres últimos días estoy alucinando. Sin embargo no he tomado de estos champiñones que producen visiones terroríficas. No, yo alucino simplemente mirando como van transcurriendo los eventos, alucino mirando a la gente y su conformismo enfermizo, alucino contemplando esta realidad que se va clarificando y desenmascarando.



Como reaccionar ante estas imágenes que se van ajuntando cual un inmenso rompecabezas. No lo sé, francamente. Cada uno tiene su manera de ver y de mirar. Cada uno tenemos nuestras reflexiones, muchos ni tienen esta capacidad. Para estos últimos me pregunto lo que les ha pasado. Debe ser que han mirado demasiado la televisión y la televisión se sabe pone en trance, hace que te conviertas en un zombie. No lo digo de broma. No es una broma, es algo tan triste como son tristes y desgarradoras las grandes epidemias. La Peste Negra durante la Edad Media mató alrededor de 25 millones de personas. La televisión no es que mate, pero vegetaliza a millares de seres humanos que al final del cuento ya no están ni capacitados para pensar por ellos mismos ni  de decidir entre la verdad o la mentira. Y esto va en crescendo. Gente inteligente sigue repitiendo el mensaje que reciben del aparato, sin preguntarse si es cierto lo que escuchan y sin preguntarse si es cierto lo que dicen. Pero si lo dice la tele tiene que ser cierto, para ellos.



Ah, que tristeza siento de ver como va el mundo, y cada día el mundo se esta estableciendo en un lugar inaccesible, como tapado por unas nubes tan negras que parecen nubes de un fuego imparable. Ya no sé que decir ante tanta inconsecuencia y tanto absurdo. El pasotismo del ser humano, en este caso de los españoles ante lo que esta ocurriendo, es de un trágico griego. Me quedo sin palabras ante esta función donde apenas se oyen los coros. Es que hasta me pondría a llorar de tanto silencio.

8/11/10

El silencio de los políticos


No hay nada que hacer, aunque queramos cambiar el mundo, mejorarlo, los gobernantes hacen lo que se les manda de hacer, pero no desde el pueblo, que ha votado por ellos, sino más bien desde las grandes corporaciones y los bancos, que solo quieren guerras y dinero, dinero, dinero. Podemos salir a la calle, podemos hacer marchas, chillar infinitamente en contra de la guerra, como lo hicimos aquí en España, pero de qué sirvió. Estamos en guerra… en Afganistán. Es decir, que hagamos lo que hagamos ELLOS se saldrán con la suya.


¡Entonces de qué sirve votar me pregunto yo! Y lo digo con un tono un poco áspero. Un poco cansado también. Sin hablar de la desesperación, allá en el fondo de este tono.


Gente buena quiere la paz. Gente conciente quiere que ya paren las guerras y que no se produzcan más genocidios como el que se está realizando en Irak. Gente despierta no quiere comer productos modificados genéticamente. Podemos escribir y hablar, hablar horas y horas, podemos andar y manifestar, NO HAY NADA QUE HACER.


Hoy, quizás porque hace frío y viento y todo está tan gris, no veo ninguna luz positiva. O lo veo muy claro, todo depende del punto de mira. Ahora sí, me harta tanta sordera de la parte de los gobernantes. ¿Por qué son así? ¿Han hecho un pacto con el diablo? No entiendo.


Si queremos que la civilización evolucione por el buen camino esto será posible si los políticos toman una posición evolutiva. Por lo que veo todos los políticos están ciegos y sordos, inmunes a la voz popular. Alomejor tienen las manos liadas, por muchos intereses creados. Entonces que hagan lo posible para quitarse este nudo que los tiene amarrado a la insipidez, a la avaricia, a la estupidez. Sin leyes ni una voluntad política no iremos muy lejos. Por muy despierto que esté este pueblo que ya esta bastante cansado de tanta imbecilidad política.


Ah, claro… soy una pesimista y no se debe ser pesimista en estos tiempos. Pero yo no soy de las que hablan del milagro del despertar de las conciencias. Porque no hay milagro alguno a la vista. Pero claro, este es mi punto de vista. Pero cuidado: mi punto de vista es igual de valuable como el que cree que los extra-terrestres van a venir a salvar la situación del planeta.


Tampoco creo en que tenemos los políticos que nos merecemos. No es verdad. No nos merecemos a estos guerreros ni a estos inconcientes para no decir claramente a estos enfermos mentales. Un amigo me dice muy a menudo que no todo es culpa de los políticos. ¡Pero bueno! Entonces de quien es la culpa, ¿del padre de familia? ¿Él tiene la culpa del hambre en el mundo? ¿De que en Haití se coman tartitas de arena?


Ya esta bien de tanta culpabilidad.


Mientras los políticos vean al mundo como una mercancía, algo ajeno a la realidad, mientras sigan decidiendo sin pensar en la humanidad, mientras les importe un bledo si miles y miles de niños mueren cada día… mientras sigan sordos, ciegos y mudos… poco la situación cambiará.


Para mí, el silencio de los políticos es lo más horrible que está pasando. Y es la culpa de todo lo que pasará.


23/10/10

La locura justa del pueblo


La ONU se ha ocupado tan estupendamente de Haití, después del terremoto, que no es sorprendente pues que ahora haya cólera en esta pequeña explotada y maltratada y mártir isla del Caribe. Los Clinton y los Bush, me pregunto, ¿qué hicieron con el dinero que las buenas personas enviaron para la ayuda a Haití? ¿Qué ha hecho la ONU para ayudar a los haitianos?




El mundo esta loco, loco, tan loco que tenemos que vigilar para no enloquecer nosotros mismos. Todo sale a la superficie, la mierda, los escombros, los canallas. Lo vemos todo, que lo queramos o no. Muchos, la mayoría, son capaces de hacer como si nada, e ignorar este escalofriante olor a podrido que se empieza a oler en todas partes, en los despachos de los tecnócratas particularmente. Podridos están los tecnócratas y sus olores comienzan a marear al pueblo que se esta volviendo loco. Tecnócratas imbéciles y sádicos.



Haití tiene cólera, y morirán niños y niñas victimas de los tecnócratas que empiezan a oler a podrido. Un día caerán, digo yo, estos vampiros de la miseria. Tienen que caer, no cabe duda, el pueblo esta volviéndose loco y quiere que estos tecnócratas caigan, podridos y malolientes, en medio de la mierda que son. ¿Cuándo? Falta poco. La locura despierta, vamos que despierta. Siempre llega un momento que el pueblo, enloquecido, empieza a mover trastos, a encender hogueras, a chillar su locura roja en las calles. Esto siempre ha pasado, en la Edad Media sobre todo y ahora, que lo queramos o no, estamos de nuevo en la Edad Media. Es lo que quiere y desea la elite corrupta y orgullosa y mal oliente, que volvamos al tiempo de la peste negra y de los reyes hijos del sol...Uy, como huele mal esta elite avariciosa y egoísta. Pero pagarán. Es ley universal. Tal farás, tal trobaras dice un refrán catalán. Ya lo creo que pagarán. No se como ni cuando, pero llegará un momento que la locura expresará su rabia y lo derrumbará todo. Todo caerá sobre estos purulentos tecnócratas que hacen de este mundo un infierno.



Mientras tanto que nuestra mirada se ponga sobre los franceses que saben mucho de revoluciones.

11/10/10

La gripe y yo

Acabo de despertarme de una larga semana gripal y lo he pasado bastante mal, para no decir que infiernos mentales y físicos me han acogido en sus brazos y que me he sentido como una pulga dentro de una barca en medio de un océano en plena tempestad.




Hoy es el primer día que puedo sentirme persona humana, que puedo darme cuenta que mi mente funciona, que todo por ahora esta funcionando aquí y ahora. Sin embargo esta gripe, muy muy fuerte, me ha dejado en un estado extraño, como lejano a la realidad. Mientras he estado enferma el mundo ha seguido con sus barbarismos, sus atrocidades, sus enfermedades. Yo me he curado, pero el mundo sigue igual. El mundo sigue enfermo, tristemente inconciente de una dolencia mortal que lo tiene amarrado, exponiendo sus supuraciones.



Es difícil volver a la realidad, a la triste realidad, después de haber estado enfermo. La enfermedad es un lapsus de tiempo donde todo se paraliza y solo cuenta esta guerra interna que uno lleva para sobrevivir, glóbulos peleando valerosamente contra virus malevolentes. Y la imagen aunque parezca infantil es cierta. Pero hoy he mirado el mundo, esta mañana, y me he preguntado como voy a poder seguir viviendo, sin sufrir, en este mundo terminal, pero que siempre ha sido así y que cada vez será peor. ¿Cómo?



He visitado la Red, mis paginas preferidas donde hay publicados artículos serios e inteligentes sobre la situación mundial pero no he leído ninguno. No puedo, aún. Cuando estaba enferma con fiebre en la cama, con fiebre y nauseas y una especie de torpor alucinante que me hacia delirar, miraba los libros tan queridos en mis estanterías y me preguntaba como era posible que yo les diese tanta importancia. Y miraba mis cosas y me preguntaba porque le damos tanta importancia a esto que es tan lejano a nosotros, mi mesa de trabajo, mi ordenador, mi impresora, mi bolso, mi diario intimo… todo me parecía lejano, inútil, molestoso. Yo solo quería la paz, la paz interna, la física y la mental. Ya no voy a leer más, me decía con tristeza. Ya no voy a comer más, a reír más. Me estoy muriendo. Y lo solo que me calmaba un poco era mirar a mis perros y gatos, quietos y atentos a mi alrededor, vigilándome en un silencio reparador.



Quizás estamos realmente cuerdos cuando inmersos en esta etapa donde solo cuenta esta paz, que significa aceptar los infiernos interiores, hacerles cara, abrazarlos, reconciliarnos con ellos y así poder continuar.



¿Por qué el mundo no es capaz de recogerse y de partir a cero? ¿De sanar, simplemente? La espiral en la que estamos metidos es tan terrible. Es la misma que cuando uno yace medio vivo medio muerto en una cama donde solo reina la soledad. ¿Qué es lo que nos hace falta, como humanidad, para parar esta caída en el vacío?



Para curar la gripe no existen antibióticos. Tampoco hay antibióticos para curar la tierra. Para curar de la gripe hay que aceptar estos días largos como noches infinitas y tristes, sin luna ni luz, hay que aceptar esta gran soledad física, mental, hay que aceptar nuestra humanidad y tener confianza en que todo pasará y que la gripe pasará, como pasan las tormentas, los huracanes, los temblores de tierra. No hay antibióticos para salvar la tierra. Pero sí hay un largo camino oscuro que tendremos que pasar para ver la luz.

27/9/10

Detrás del telón


Seguimos en las nubes, no nos damos cuenta de lo que esta pasando.

Quizás hemos mirado demasiado la televisión con sus programas extremadamente infantiles, sus series estupidamente unidimensionales, sus telediarios abiertos solamente a lo que vende: violencia, violencia, violencia. Esto vende mucho, es cierto, vende televisores, neveras, coches. Y comida basura. La hora del telediario es un espacio de publicidad macabra.

Sí, seguimos en las nubes, como perdidos, sin estar concientes de nuestro desarraigo, completamente vaciados nuestros cerebros, completamente nulos ya que no estamos al corriente de lo que esta pasando detrás del telón, lugar secreto pero que de más en más se va viendo porque en estos tiempos la verdad sale, aunque sea con pus. Pero no queremos verla, esta verdad, no queremos verlo este pus que llega a dar nauseas cuando lo miras cara a cara, este pus que lo esta corrompiendo todo.

Detrás de estas cortinas hay compañías mortíferas como Monsanto, que quiere y se ha propuesto, ayudada por los gobiernos que están mandados por las corporaciones, envenenar a todo el planeta con sus productos modificados genéticamente, con sus semillas vaciadas de toda energía y de toda fuerza, con toda su química que solo da enfermedades, muertes y problemas ecológicos. No lo vemos, me pregunto cuando lo vamos a ver. Es patético.

Me pongo negra y muy triste cuando voy de compras y veo el carrito de compras de los otros, un carrito lleno de veneno. Yo también antes compraba sin verificar nada, asegurada que yo creía estar de que los gobiernos, que supuestamente tienen el deber de protegernos, no dejarían que comiésemos comida nociba para la salud. Y toda mi vida he tenido migrañas terribles, pensando inocentemente y culpablemente que eran de mi culpa, de mis pequeños fracasos, o que eran debido al hecho de que posiblemente he tenido una infancia dolorosa, es un decir, o porque no he logrado ser lo que he querido ser... todo este discurso Nueva Era que dice que si te duele algo es porque hay algo en tu vida que no va bien… cuando en el fondo mis migrañas eran debidas al hecho de comer productos que PRODUCEN la migraña y otras enfermedades mucho peores que la migraña. Un día empecé a leer sobre el ASPARTAME, sobre el Glutamato monosódico (MSG) y otros venenos y conservantes y empecé a comprar con una lupa y a mirar las etiquetas como si fuesen un contrato de trabajo. Y desde entonces han desaparecido casi por completo las migrañas que tanto me han hecho sufrir durante toda mi vida. Y cuando digo sufrir se entiende que es realmente un sufrir profundo como un pozo negro dónde no hay nada, ni aire, ni luz, ni vida.

El despertar, esta búsqueda de la verdad que se esconde detrás de las cortinas, es también una toma en mano de tu vida. O te despiertas de una vez o estas en las manos de un genero humano que solo quiere que estés enfermo y débil. Y que en el fondo quiere que desaparezcas de la tierra porque su filosofía, a este genero humano escabroso y malo, malo, malo, es que hay que eliminar casi el 95 por ciento de la populación. Para ellos la populación son escarabajos que tienen que desaparecer de la tierra a todo precio.

Todo esto que estoy diciendo no es una broma. Pero la mayoría de la gente se lo toma como si fuese una broma.

Es muy triste ver estos carritos de compras de madres que están confiadas en lo que compran. Madres que no están despiertas. Madres y padres y adultos que no saben qué hay detrás del telón. Ya ni hablo de los jóvenes, ellos serán, si las cosas siguen así, carne de cañón, como lo han sido en todos los siglos. Amen.

¿Cuando vamos a despertarnos a esta realidad? ¿Cuando vamos a parar de mirar la televisión para seguir asiduamente los dramones que ellos nos ponen afin de que no reflexionemos sobre esta realidad? Ahora solo se hablará del caso de corrupción de Marbella cuando de lo que se tendría que hablar es de economía y de la huelga general y de la situación cada vez más dura y difícil del trabajador en este país que poco a poco se va derrumbando como el resto de los países, evidentemente.

Seguimos en las nubes, niños y niñas infantilizados y atontados. Y ni vemos las estelas químicas que van perfumando el aire de metales y venenos. No nos importa ni el aire, ni el agua, ni la tierra, ni el ser humano, ni los reinos animales, vegetales, minerales… No nos importa nada.

Yo sigo mirando el cielo, preocupada de tantos Chemtrails, y cada día más. Y sigo absteniéndome de beber el agua del grifo, y sigo leyendo y sigo poniéndome negra y triste. Es que no me queda otra solución.

16/9/10

Mentiras y verdades

Pensamos falsamente que una guerra nuclear no nos va a tocar ni va a cambiar nuestras vidas. Como si de repente, en lo relacionado a la guerra atómica, ya no existiese esta idea y concepto de la globalización. Además creemos que esto no podrá ocurrir porque los que mandan nunca serán capaces de hacer algo tan terrible. No estamos concientes que los que mandan, las Corporaciones, están dirigidas por asesinos en serie, es decir por psicópatas de primera categoría. Creemos inocentemente que nuestros gobiernos ellos mandan cuando ellos no mandan, mandan las Corporaciones. Hasta que no nos demos cuenta de ello pasarán años y años. Pero antes es posible que haya una guerra nuclear, y no como la explosión que hubo en Hiroshima. Ahora la maquinaria está mucho más avanzada, Hiroshima no es nada comparado a lo que podría ser una guerra nuclear en el siglo XXI.



Nos creemos las mentiras que nos dicen, los peligros que nos anuncian, las falacias que organizan, espectáculos sin sentido y además espectáculos de gran cinismo. Por ejemplo: no quieren la paz en el Medio Oriente, entonces ¿por que se reúnen y hacen ver que si? Son unos mentirosos, todos sin excepción. Unos cínicos, unos soberbios, unos payasos sin escrúpulos.



Pero pagaremos nuestra falta de discernimiento, nuestro egocentrismo y nuestro egoísmo. Y lo pagaremos de una manera que nos dolerá. Esto dice el sabio indio en la segunda entrevista que pongo aquí. Dice también que lo que falta es responsabilidad. Y nuestros lideres no son responsables, ya lo estamos viendo desde hace años, generaciones enteras han sido testigo de la falta de responsabilidad de los gobernantes, de estos políticos que supuestamente tienen que ser seres responsables pero que no son nada ya que no gobiernan. Y así los únicos que realmente hubiesen sido capacitados para que la Humanidad vaya por el buen camino…los han eliminado, asesinándolos. Muy grave.



Ahora tenemos que vivir con lo que hemos creado con nuestra indiferencia y nuestro conformismo. Pero dolerá. Y creo que aún así no entenderemos. Como si al ser humano le faltase esta noción de experiencia. Aprender de la experiencia no es de nuestro dominio, se nota. Los animales ellos si que aprenden, y rápido. Porque de lo contrario no serian capaces de sobrevivir. Nosotros somos unos animales que no vamos a sobrevivir porque no aprendemos. No hay mas que decir, somos unos burros.



En el primer video hay una entrevista en castellano con el director de Globalresearch, el señor Michel Chossudovsky. Sus artículos son siempre una luz clara y neta sobre la situación política y económica que está viviendo el planeta. Estos artículos pueden encontrarse en la pagina de GlobalResearch.ca . Vale la pena escucharlo. Siempre es muy instructivo leerlo, siempre es muy instructivo escucharlo.



La segunda entrevista es de gran interes pero esta solo en ingles. Vemos como es importante la filosofía del respeto y de la responsabilidad en la cultura de los indios de América. Pero los sabios indios ven que no estamos andando por la buena vía, y que quizás ya es muy tarde. Por esto cuando nos despertemos será en gran parte por el dolor de no habernos responsabilizado antes.



Somos seres inteligentes, pero no utilizamos la inteligencia. ¿Cómo es esto? Mis perros y gatos son más inteligentes que la mayoría de los políticos que no saben mandar el mundo. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que todo nos deje indiferente? ¿Qué solo nuestra mente esté concentrada en nuestro ombligo? Tenemos mucho trabajo que hacer, no cabe duda. Pues eso, a trabajar.


 
 
 

11/9/10

El Imperio





A mi punto de ver, una persona esta despierta si sabe que el 11 de Septiembre de 2001 fue un espectáculo y no la realidad. Esta despierta cuando es conciente que los que atentaron a las Torres Gemelas no fueron fanáticos árabes pero sí una configuración planeada por varios organismos y varios países.




Claro está mi amigo me diría que aunque sepamos que estos atentados fueron organizados y planificados por las fuerzas del Poder esto no cambia nada, pero yo le diría que sí, esto lo cambia todo. Qué él esta en el error de pensar que lo mejor que uno puede hacer es cerrar los ojos, y hacer como si nada. Yo le digo a mi amigo: abre los ojos, y despierta.



Claro que nos tenemos que informar. Y tenemos que buscar lo que pasó aquel día. Y también lo que pasó el día de los otros atentados, el de Londres y el de Madrid. Y tenemos que dudar de todo. Y tenemos que parar de creer las tonterías que nos hacen ver. Cuando uno despierta a la realidad del 11 de septiembre las cosas se vuelven más nítidas, más claras. Podemos atar cabos. Ser un poco más libres. No dejarnos manipular. Porque no solo hay el 11 de septiembre. Hay todo el resto.



Sin embargo los Estados Unidos con su política imperialista parece que quiere seguir hasta el final de los tiempos ser el Imperio de la humanidad,  quiere seguir con el proposito de mandar, de controlar, de mentir, de abusar, de matar, de destrozar, de empobrecer, de anihilar. Todos sabemos lo que hace este Imperio. Y lo que quiere hacer. Utilizan la mentira para llegar a sus fines, utilizan el descaro y utilizan la mente de personas que dicen que aunque sepamos lo que pasa no podemos hacer nada. Y seguir creyendo como tontos que el 11 de septiembre fue planificado por unos árabes allá, en el fondo de unas cuevas. Esto no se lo cree ni el Papa.



Aquí pongo un video sobre unas palabras pronunciadas por la señora Clinton. Cuando las escuché la primera vez, esta arrogancia y orgullo, esta inmensa soberbia, me produjeron nausea. Pero luego me he dado cuenta que sus palabras vienen desde un Imperio que está cayendo. Desde un Imperio que necesita probarse a si mismo lo que es. Desde un Imperio que acabará en descombros, como todos los Imperios acaban.









Todos los Imperios, todos sin excepción, despues de subir, caen. Es una ley del Universo.







3/9/10

Hablando con mi amigo

Un gran amigo mío últimamente se extrañó mucho de verme tan escandalizada por la situación mundial. Y eso que no abordamos el tema de las vacunas y el tema del Nuevo Orden Mundial. Dice mi amigo que siempre el mundo ha estado en una situación crítica. ¿De qué te sorprendes? me preguntó.




Pues sí, estoy sorprendida. No solamente de la miseria, que no entiendo y que no acepto. Por ejemplo, todas las religiones nos inducen a aceptar esta miseria asegurándonos que hace parte de la condición humana, que nunca desaparecerá. Hasta el Buda lo dijo. Pues no, yo no acepto esta afirmación.



Y no acepto este estado enfermizo del planeta. No lo acepto, punto. No acepto la guerra, la guerra que muestra que como especie estamos muy poco evolucionados. Que tenemos un cerebro casi tan primitivo como el de los cocodrilos. Y que si seguimos así, esta vez desapareceremos totalmente de la tierra. Si nos comparamos a los humanos que vivieron durante la Edad Media es cierto que en aquellos siglos no había bombas atómicas. Ahora sí. En la Edad Media los gobiernos no envenenaban a su población. No había Chemtrails ni fluoro en el agua. No había vacunas mortales. La gente claro, se moría de hambre. (Ahora también). Hubo la Peste, ahora hay el cáncer. Hubo guerras religiosas, entre civilizaciones. Ahora lo mismo. Los Monarcas, los militares y la Iglesia mandaban y decidían de todo, sigue lo mismo, sigue mandando la elite y siguen mandando los militares. Pero repito: en la Edad Media no habían bombas atómicas. Y en los océanos no había plástico. Ni petróleo. Ni tampoco podían controlar la temperatura, ni provocar lluvias torrenciales ni terremotos.



Claro está, tampoco hablé con mi amigo del sistema HAARP. Ni de estos aviones que tiran sin cesar metales en las nubes. En realidad solo dije que este mundo no podía continuar así.



Mi amigo me recordó Hiroshima y Nagasaki. Pero él no sabe que además de estas dos bombas atómicas ha habido unas dos mil bombas más que las grandes potencias han hecho estallar un poco en todas partes, sobretodo en los mares.



Seguimos pues in-volucionados y esto me pone triste. De la manera que tratamos a la naturaleza es la manera que nos tratamos a nosotros mismos. Y es evidente que no nos respetamos, ni como especie ni como seres habitantes de un universo. Somos unos animales perdidos, inclasificables, atrasados y que no aprenden de la experiencia. Esto es muy grave. No hemos aprendido nada. Seguimos tropezando sobre la misma piedra, y hasta diría yo que lo hacemos con placer.



El mundo sufre una enfermedad mental, ¿habrá solución, habrá cura? Lo dudo, lo dudo y creo que es demasiado tarde. Cuando vemos lo que hacemos en los océanos, que es la sangre y la energía de la tierra, me digo sinceramente que estamos destinados a la aniquilación. Somos lo que comemos, somos lo que respiramos, somos lo que miramos. El panorama no es muy bueno. Nos gusta escuchar tonterías y adoramos que nos mientan. Comemos porquerías. Aceptamos comprar productos que no nos alimentan. Pronto seremos unos muertos vivientes, y muchas veces creo que ya lo somos, unos seres sin fuerza, sin energía y autómatas. La próxima generación tendrá tanto plástico en su cuerpo que no quiero imaginarme lo que van a sufrir. Pero no nos preocupa esta próxima generación, nuestro egoísmo y nuestro egocentrismo son insuperables. Solo nos importa el ahora, que está muy bien cuando meditamos pero no es suficiente. No es suficiente este ahora. No en este contexto en todo caso.



Pero teníamos elección. Hemos dejado que se ocupen de nosotros, por miedo e infantilismo, por pasotismo, por gandulería, por falta de conciencia y de respeto hacia uno mismo.



Mi amigo es verde, cuida del Medio Ambiente, es un buen ciudadano. Paga sus impuestos, educa bien a su hija, es respetuoso del planeta. Cree que hay un calentamiento de la tierra, cree que Gore es una buena referencia y que los gobiernos nos aman. ( Yo creo que Gore es un comerciante de falsas ideas, un mercenario mentiroso y un falso profeta sobre un falso calentamiento global.) Para mí ser verde no es suficiente porque los ecologistas han creado otro tipo de fanatismo que no salva a la tierra, nuestra casa y nuestras raíces. El problema es uno de concientización y de libertad. No es suficiente reciclar. Con esto no llegaremos a ninguna parte. Con ser buen ciudadano tampoco. Durante la gran mentira de la gripe A y del lavado de cerebro que hicieron sobre la populación, muchos buenos ciudadanos se hicieron vacunar. Y muchos ahora tienen enfermedades neurológicas debido a estas vacunas. Y esto sin contar los que murieron, sin contar los abortos, sin contar los que aún no están enfermos. Entonces digo: no es suficiente ser un buen ciudadano. Las tiendas están llenas de buenos ciudadanos que compran lo que según ellos es saludable, porque el gobierno no lo ha prohibido. Sin embargo esto es otra falacia, creer que el gobierno nos quiere saludables. ¿Entonces qué? cuando vemos que en Haití no se ha hecho nada, al contrario, es ya tiempo de despertar de este ensueño en el que nos tienen amarrado. Haití es solo un granito de arena, absolutamente vergonzoso, de este planeta que mandan sin merced unos mercenarios sin alma.



Mi amigo cree que la humanidad siempre seguirá así, medio atontada entre guerras y prejuicios, entre la ignorancia y los avances tecnológicos. Siempre me recuerda que en la Edad Media se vivía peor que ahora. Es cierto. Pero esto no me hace aceptar este mundo tan miserable que hemos creado. Miserable y bárbaro.



No tengo idea de lo que hay que hacer, a nivel individual, ni tampoco a nivel de grupo. Somos testigos, los que vemos por donde va la cosa, de algo que a veces parece irremediable. Quizás mi amigo tenga razón, quizás es cierto que la humanidad siempre ha estado al borde del precipicio. Pero hoy yo no veo un futuro bueno para nosotros. Quizás también sea mi propia tristeza que me haga ver todo de esta forma espesa y bruta. O quizás no.

22/8/10

Mi querida Shiva


Durante muchos años esta magnifica perrita de la Pradera ha compartido mi vida. Entre su almita de ángel y mi propia alma hubo una comunicación extraordinaria, especial y mágica.

El alma es eterna pero no el cuerpo que el alma ha decidido habitar. Y es así que ayer por la mañana Shiva murió, debido a complicaciones.

Por ahora solo siento un gran sufrimiento, su ausencia física, y una gran pena que nada ni nadie puede consolar. Shiva, por muy Perrita de la Pradera que fuese, era antes y sobre todo un ser, una amiga, una hija, un familiar muy cercano. Y es por eso que duele tanto que ya no pueda abrazarla más, ni darle estos besos que se transformaban en estrellitas voladoras que nos rodeaban y nos hacían reír, juntas.




Sé sin embargo que el alma no muere, solo muere el cuerpo que el alma ha elegido visitar para compartir un momento en este camino que todos tenemos que atravesar y que se llama la vida. Ella llegó en mi vida, compartió este trozo de camino y ahora se ha ido. Y ahora tengo que seguir yo este camino sin ella, y esto duele.

Pero le estoy agradecida de haber caminado con migo. De haberme dado paz y tranquilidad durante 8 años. De haberme hecho reír, sanándome y abrazando mis penas, mis temores, mis miedos. De haber, mi querida Shiva, iluminado mi vida. Y gracias a ella, mi amadísima perrita, de haberme hecho participe de este milagro terrenal.

Ahora no veo más. Estoy ciega de dolor, y es normal. Pero tenía que escribir estas palabras, compartirlas con otros que también aman a los animales y ven en ellos guías y profesores, maestros de la tierra y del Universo.



19/8/10

La miseria vista desde un tren



No conocemos o muy poco el mundo en el que vivimos. Nuestra visión de la tierra y sus habitantes, de sus culturas y sus vivencias es bastante limitado. Y una de las razones, creo, es porque miramos demasiado la televisión. Y porque somos una sociedad de consumidores y de egocéntricos.

Pero viajar… Viajar es olvidarse de uno mismo o más bien es reencontrarse gracias al Otro, este ser que nuestra mirada mira como por la primera vez y que sabemos es como nosotros, vivo, alegre y triste, con problemas de dinero, problemas familiares, con inquietudes y luchas que tendrá que tomar en mano; viajar es ver el mundo desde una perspectiva subjetiva, amorosa, fraterna, pero mirarlo y procurar entenderlo. No todos los viajes tienen esta mirada vitriólica y audaz, uno puede viajar y no ver nada.


Este libro de viajes de Paul Theroux deja un pequeño gusto amargo en la boca, sin embargo es un magnifico relato de un largo recorrido en trenes y Paul es un excelente escritor además de ser un excelente viajero: estamos con él durante todo el viaje, detrás de su gran curiosidad e inteligencia de análisis y su inmensa compasión. 


Pero deja un gusto amargo, sí, y es que ver la miseria no es agradable. Molesta, inquieta, enfada tanta miseria. Uno se pregunta, ¿Cómo es posible? Hay países que idealizamos, como la India, y sin embargo no somos concientes, cuando la idealizamos, de lo caótico de este país que es colosal como un continente con sus millares de habitantes y sus diferencias religiosas y de casta y su tenebrosa miseria, una miseria apocalíptica pero que se aguanta y que sigue y que seguirá.



Avanzamos en tren con Paul Theroux en lugares extraños y bellos y tristes y siempre sus ojos nos hacen ver lo que no queremos mirar de frente: el caos, en primer lugar. Y entramos en él, en este caos que es como el infierno, oliendo, respirando, andando, mirando y con miedo y con sorpresa y con tristeza y muchas veces también con humor. Siempre cogidos de la mano de Paul Theroux, viajero valiente, aventurero, directo, franco. Niños hambrientos, ciudades inmundas, prostitutas de 12 años… ciudades monstruosas, estaciones de trén que son como un mapa del lugar,  pueblos habitados por esqueletos, por la ignorancia, por la avaricia, por la guerra. El más triste lugar en este largo recorrido en Asia es este Vietnam que ya hemos olvidado, un país de una gran y extraordinaria belleza pero habitado por amputados, y sin embargo cuanta fuerza, dice Theroux, en estos vietnamitas que siguen viviendo aunque la guerra y los bombardeos y la destrucción ( Paul estuvo en el Vietnam cuando estaba en guerra, aún). Y hablando de esta guerra, Paul Theroux dice lo siguiente: el Imperio invade pero no hace nada más que destruir, no arregla nada, no mejora nada, no reconstruye. Y cuando lo ha destruido todo, puentes, casas, pueblos enteros, viviendas, vías, vidas… se va. Esto es lo que siempre han hecho los americanos, y lo que siguen haciendo (ahora en Irak, se están largando) y lo que harán hasta que el Imperio caiga y no pueda dar mas patadas. Esta última reflexión es mía.

 

Es un viaje triste este largo trayecto en varios trenes y cada tren es como un lugar en sí, con sus viajeros y sus maneras de viajar, atravesando continentes, ciudades, pueblos, campos, paisajes y túneles, puentes… Muchos sueños se desintegran durante este viaje casi surrealista y es bien que sea así. Es bien mirar lo que está pasando en este planeta de tantos contrastes, de tantísimas injusticias, de tanto dolor y miseria.