11/10/10

La gripe y yo

Acabo de despertarme de una larga semana gripal y lo he pasado bastante mal, para no decir que infiernos mentales y físicos me han acogido en sus brazos y que me he sentido como una pulga dentro de una barca en medio de un océano en plena tempestad.




Hoy es el primer día que puedo sentirme persona humana, que puedo darme cuenta que mi mente funciona, que todo por ahora esta funcionando aquí y ahora. Sin embargo esta gripe, muy muy fuerte, me ha dejado en un estado extraño, como lejano a la realidad. Mientras he estado enferma el mundo ha seguido con sus barbarismos, sus atrocidades, sus enfermedades. Yo me he curado, pero el mundo sigue igual. El mundo sigue enfermo, tristemente inconciente de una dolencia mortal que lo tiene amarrado, exponiendo sus supuraciones.



Es difícil volver a la realidad, a la triste realidad, después de haber estado enfermo. La enfermedad es un lapsus de tiempo donde todo se paraliza y solo cuenta esta guerra interna que uno lleva para sobrevivir, glóbulos peleando valerosamente contra virus malevolentes. Y la imagen aunque parezca infantil es cierta. Pero hoy he mirado el mundo, esta mañana, y me he preguntado como voy a poder seguir viviendo, sin sufrir, en este mundo terminal, pero que siempre ha sido así y que cada vez será peor. ¿Cómo?



He visitado la Red, mis paginas preferidas donde hay publicados artículos serios e inteligentes sobre la situación mundial pero no he leído ninguno. No puedo, aún. Cuando estaba enferma con fiebre en la cama, con fiebre y nauseas y una especie de torpor alucinante que me hacia delirar, miraba los libros tan queridos en mis estanterías y me preguntaba como era posible que yo les diese tanta importancia. Y miraba mis cosas y me preguntaba porque le damos tanta importancia a esto que es tan lejano a nosotros, mi mesa de trabajo, mi ordenador, mi impresora, mi bolso, mi diario intimo… todo me parecía lejano, inútil, molestoso. Yo solo quería la paz, la paz interna, la física y la mental. Ya no voy a leer más, me decía con tristeza. Ya no voy a comer más, a reír más. Me estoy muriendo. Y lo solo que me calmaba un poco era mirar a mis perros y gatos, quietos y atentos a mi alrededor, vigilándome en un silencio reparador.



Quizás estamos realmente cuerdos cuando inmersos en esta etapa donde solo cuenta esta paz, que significa aceptar los infiernos interiores, hacerles cara, abrazarlos, reconciliarnos con ellos y así poder continuar.



¿Por qué el mundo no es capaz de recogerse y de partir a cero? ¿De sanar, simplemente? La espiral en la que estamos metidos es tan terrible. Es la misma que cuando uno yace medio vivo medio muerto en una cama donde solo reina la soledad. ¿Qué es lo que nos hace falta, como humanidad, para parar esta caída en el vacío?



Para curar la gripe no existen antibióticos. Tampoco hay antibióticos para curar la tierra. Para curar de la gripe hay que aceptar estos días largos como noches infinitas y tristes, sin luna ni luz, hay que aceptar esta gran soledad física, mental, hay que aceptar nuestra humanidad y tener confianza en que todo pasará y que la gripe pasará, como pasan las tormentas, los huracanes, los temblores de tierra. No hay antibióticos para salvar la tierra. Pero sí hay un largo camino oscuro que tendremos que pasar para ver la luz.

5 comentarios:

Franki dijo...

Hola Lydia, me alegro que hayas salido bien librada de ese trancazo. Yo he esta do pasando unos días en Burgos, junto la ribera del Duero en la casa de mis padres.
Como tu y muchos mas, creo que la tierra sobrevivirá su gripe y la vida continuara... ¿en que forma?
no lo se, ni tampoco si los humanos desapareceremos... pero mirado desde fuera... muy lejos... no importa tanto, no somos ni mas ni menos que un hamster o una cucaracha. Quizás en algunos aspectos somos menos que ellos porque no sabemos cuidar lo que no nos pertenece.
Ahora pensaba en Laika y tus gatitos, seguro que no les importa la vida a largo plazo, les importabas tu en el mismo momento en que te encontrabas fatal. Creo que sin olvidar hacía donde vamos, vale la pena darles una sonrisa a quienes en momentos duros están a tu lado... son esos momentos los que nos alimentan.
Un fuerte abrazo Lydia, cuidate

Lola dijo...

Lydia querida: te puedo comprender perfectamente en tus dos vertientes. Yo, la enfermedad la soporto muy mal y me deprimo y por mucha gente que tenga a mi lado, me encuentro sola. Por otro lado, veo como tú la situación del mundo, de este mundo enfermo, pero no me apasiono tanto como tu lo haces. Creo que lo que debemos de hacer es demostrar a los que tenemos cerca y a los que tenemos menos cerca, que nuestra manera de actuar es distinta y que si todos actuaran como nosotros, la vida sería distinta. No te puedes pasar la vida enfrentada a un muro, mejor hacer el bien en lo que puedas, y no hablo solo de dinero, para mejorar tu pequeña parte de la tierra donde te ha tocado vivir.
Espero que estes mejor y te abrazo aunque me contagies la gripe. Lola

Lola dijo...

Lydia querida: te puedo comprender perfectamente en tus dos vertientes. Yo, la enfermedad la soporto muy mal y me deprimo y por mucha gente que tenga a mi lado, me encuentro sola. Por otro lado, veo como tú la situación del mundo, de este mundo enfermo, pero no me apasiono tanto como tu lo haces. Creo que lo que debemos de hacer es demostrar a los que tenemos cerca y a los que tenemos menos cerca, que nuestra manera de actuar es distinta y que si todos actuaran como nosotros, la vida sería distinta. No te puedes pasar la vida enfrentada a un muro, mejor hacer el bien en lo que puedas, y no hablo solo de dinero, para mejorar tu pequeña parte de la tierra donde te ha tocado vivir.
Espero que estes mejor y te abrazo aunque me contagies la gripe. Lola

Awakeningtime dijo...

Me alegro que te hayas curado. Cuidate este invierno y abrígate ;-)

Lydia dijo...

Hola amigos, gracias por vuestra visita y vuestros comentarios. Ya estoy curadita. Y hoy leyendo a Ernst Junger he encontrado algo sobre la enfermedad (escribió estas palabras despues de haber tenido una gripe). Las pongo aqui, pueden servir para reflexión:

"(...) La enfermedad es una pregunta dirigida a nuestra vitalidad; damos respuesta a ella intensificando los signos de vida, como son los humores, la temperatura de la sangre y la energía del espiritu; esta ultima se vuelve tropical cuando tenemos fiebre. Tambien son importantes los esfuerzos laberínticos que realizamos durante nuestros sueños febriles; a tientas vamos abriéndonos así paso hacia los escondidos tesoros de la salud. Lo que en el fondo ocurre es una prueba a que es sometido el corazón."

Por otra parte recordad: es mejor tener una gripe que hacerse vacunar para la gripe. Este año la vacuna de la gripe contiene tambien la vacuna de la gripe A. Son unos bandidos, nos quieren matar. Asi que cuidadito.

Un abrazo,