31/7/08

No vale la pena

Laika, no vale la pena enfadarse porqué todo es mucho más simple. Sin embargo nos enfadamos y siempre nos enfadamos por cosas que parecen importantes pero que en el fondo son como la brisa, finas y casi transparentes.

No vale la pena, repito, ya que lo que cuenta es esta montaña, dios de la tierra. Ella nunca se conmueve, solo ES. Su presencia, casi eterna, es fuerza y poder, fuerza y tranquilidad. La montaña soporta todo y sigue siendo una montaña, el dios de mi tierra.

¿Por qué nos enfadamos? Si no vale la pena ya que todo pasa, y todo se va, si todo acaba por irse, desaparecer. Hasta el enfado. Y solo cuenta la integridad de la montaña y el cielo, arriba.



En casa, Laika, siempre ha habido enfados. Recuerdo a mi padre, sus idas y venidas, sus chillidos, sus rabias. Y total. Ya nada queda, todo se ha ido, su voz de trueno, sus críticas acerbas, sus demoliciones verbales y ásperas sobre la política, la sociedad, la gente. Nada, Laika, nada ha quedado. Entonces, francamente, no vale la pena enfadarse.

La montaña, ella, dura y majestuosa, lo soporta todo, la lluvia, el sol, el viento, la nieve, los rayos, los truenos, y hasta nuestra mirada soporta y eso desde una gran paz y una gran presencia. Y en toda simplicidad. Y esto me gusta de ella, Laika, de este dios de la tierra que está aquí para enseñarme que no vale la pena enfadarse.




5 comentarios:

☆Chapellina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
☆Chapellina dijo...

Hola Lydia. Bue...que te puedo decir, los seres humanos tenemos esa manía casi obsesiva de enojarnos por pequeñeces. Lo bueno, es que tarde o temprano nos damos cuenta que “NO VALE LA PENA” como tú has dicho, pues sólo conseguimos atormentarnos; pero por nada.

SaLuDos :-)

Imagine Photographers dijo...

Tienes mucha razón Lydia, pero aveces yo no puedo evitarlo, sera que no somos montañas, sino simples humanos, con delirios de grandeza.
Un beso

☆Chapellina dijo...

Guau Laika!
jajaaaaaaaaaaa

;-)

Raquel Fernández dijo...

No, no vale la pena enfadarse. No vale la pena llorar ni gritar ni patalear. Y mucho menos por cosas intrascendentes. Pero lamentablemente está en nuestra naturaleza humana.
Te dejo un beso muy grande y que tengas una preciosa semana.